Una cosa a la vez (monotarea vs. multitarea)

Resumen del libro

Una cosa a la vez (monotarea vs. multitarea)

Por: Devora Zack

La fórmula eficiente para enfrentarte a todo lo que tienes que hacer
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Introducción

 

¿Has mirado alguna vez el reloj al terminar el día y te has preguntado qué has hecho con el tiempo? ¿Estás permanentemente ocupado y, no obstante, tienes la sensación de no haber logrado nada? ¿Tu lista de cosas pendientes crece en lugar de encoger a pesar de todo tu empeño?
En un esfuerzo baldío por compensar el tsunami al que llamamos vida, intentamos afrontar varias tareas al mismo tiempo… y conseguimos una desenfrenada vida de distracción. Perdemos la concentración, incrementamos el estrés y nos preocupamos sin sentido por cosas que no guardan ninguna relación con lo que estamos haciendo.
La atención fragmentada (multitarea) resquebraja los resultados. Pero existe una alternativa creíble y superior: la monotarea, el verdadero antídoto a nuestro mundo frenético.
En las investigaciones que llevé a cabo para escribir este libro, la idea de renunciar a la multitarea resultó ser sorprendentemente controvertida. Hubo quien incluso se enfureció, negándose a aceptar que la monotarea fuera remotamente viable. Y es que la multitarea es una expectativa cultural arraigada, entrelazada en el tejido de nuestra época.
Pero la monotarea no es ningún lujo; es una necesidad. Este libro proporciona un sistema con unas herramientas polivalentes que te ayudan a devolver la atención a lo que más importa. Con él, aprenderás a controlar tu mente y tu entorno y a todas esas personas molestas que se entrometen entre tú y tu potencial. Adquirirás conocimientos que te permitirán terminar sistemáticamente todo lo que comiences. Al meterte de lleno en una tarea cada vez, en cada momento, harás más cosas, al tiempo que disfrutarás de unas relaciones más intensas y sólidas.

El mito de la multitarea

La ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno, celebrados en Sochi (Rusia) en el año 2014, fue un excelente ejemplo de cómo estar ausente durante una experiencia cumbre. Imagina que la dedicación y el compromiso de toda una vida han dado sus frutos: alguien ha conseguido una plaza en el equipo olímpico. El momento ha llegado; el mundo se prepara para observar su esplendor en la ceremonia de inauguración. Sin embargo, la mayoría de los deportistas en aquella ceremonia ni estaban inmersos en el glorioso momento ni respondían con saludos a la multitud. En vez de eso, miraban fijamente sus dispositivos móviles, haciendo vídeos y autorretratos con los cuales “recordar” el acontecimiento más tarde. El deseo de captar el momento es comprensible, pero ¡seguro que habría bastantes vídeos profesionales de gran calidad donde escoger después!
¿Por qué son tantas las personas que se ven arrastradas por la carga de la multitarea? Colectivamente, somos boicoteados por plagas de los tiempos modernos como las siguientes:
  • Demasiado que hacer, demasiado poco tiempo.
  • Vida desordenada, mente desordenada.
  • Montañas crecientes de exigencias diarias.
  • Torbellinos de distracciones.
Muchos reaccionamos a la alarmante acumulación de responsabilidades dividiendo nuestra atención entre tareas. Nos hallamos en medio de una creciente corriente hacia lo que Linda Stone denomina la “atención parcial continua”, y prestamos una atención superficial y simultánea a flujos de información que rivalizan entre sí. Viviendo en nuestro big bang personal, nos sentimos incapaces de mantener el ritmo del universo en frenética expansión que rodea nuestras vidas. Desafortunadamente, siempre escucho lo mismo: “Cuanto más intento mantenerme al día, más agobiado me siento”.
Son legión las personas víctimas de la idea equivocada de que la multitarea es necesaria para enfrentarse a esta sobrecarga. Pero la multitarea es engañosa. En lugar de aliviar las exigencias, aumenta nuestros problemas.
De hecho, a lo que nos referimos coloquialmente como multitarea recibe el nombre técnico de cambio de tarea, esto es, moverse rápida (e ineficazmente) de una tarea a otra. Como explica el doctor Eyal Ophir, neurocientífico de la Universidad de Stanford: “En realidad, los humanos no podemos hacer varias cosas a la vez, lo que hacemos es cambiar de tarea… cambiar rápidamente de una tarea a otra”.
El intento de hacer varias cosas a la vez exige que el cerebro cambie la atención con suma rapidez, en algo menos de una décima de segundo. Estas pérdidas de concentración llevan a una mala utilización del tiempo y agotan nuestra capacidad mental.
La multitarea bloquea la entrada del flujo de información a la memoria a corto plazo. Los datos que no consiguen acceder a esta memoria no se pueden transferir para que la memoria a largo plazo los recupere. De ahí la paradoja de la multitarea: realmente reduce nuestra capacidad para concluir lo que nos traemos entre manos.
Como vemos, la gente no puede hacer muy bien varias cosas a la vez, y cuando dice que puede, está engañándose. Aunque siempre habrá quien diga: “Yo puedo mantener una conversación y vaciar el lavavajillas. ¡Soy capaz de escuchar la radio y conducir!”. Pero realizar dos tareas inconexas al mismo tiempo cuando al menos una no requiere ningún esfuerzo consciente no es a lo que nos referimos como multitarea.
Aunque hay casos en que dedicarse a dos actividades que no compiten puede ser beneficioso, hay que escoger con cuidado. Apretar una pelota antiestrés mientras se asiste a una teleconferencia puede ser una liberación positiva. En cambio, consultar el correo electrónico es una distracción. Hacer estiramientos mientras se ve un concurso de televisión es bastante más beneficioso que apoltronarse sin más en el sofá. Dedicarse a dos actividades que no entran en conflicto cuando al menos una es automática es algo generalmente inocuo; entregarse a dos tareas que rivalizan puede cobrarse un precio muy alto.
Y no solo hablamos de las consecuencias peligrosas de la multitarea (por ejemplo, utilizar el teléfono mientras se conduce cuadruplica el riesgo de sufrir un accidente), sino de sus efectos en nuestra propia calidad de vida y en nuestras relaciones con los demás.
El cambio constante de tareas es la antítesis de la concentración. Nos resulta difícil evaluar en qué medida están operando nuestros procesos mentales, porque muchos de ellos son inconscientes.
Entonces, si conocemos las desventajas de intentar hacer varias cosas a la vez, ¿por qué seguimos arrastrándonos en busca de más?
En primer lugar, hay una multitud de distracciones tentadoras que nos persiguen a todas horas. Ni siquiera podemos ver la televisión sin dejar de ver el anuncio de otro programa desplazándose en letras gigantes por la parte inferior de la pantalla.
Otro atractivo de la multitarea es el ansia de novedades. Este hecho ayuda a explicar la razón de que nos sintamos tentados por la multitarea incluso cuando sabemos que es una equivocación. Cuando los estímulos indican un cambio de statu quo, la dopamina se libera y la adrenalina recorre el torrente sanguíneo a toda velocidad con independencia de que tales cambios se consideren positivos o negativos. Este caudal de neurotransmisores contribuye a la atracción por las nuevas tareas en detrimento de lo que estemos haciendo en ese momento.
La buena noticia es que podemos alcanzar nuestras metas aprendiendo a reducir las distracciones. Es una habilidad que se puede adquirir.

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Biografía del autor

Devora Zack

Devora Zack es tanto una introvertida confesa como una exitosa conferenciante que habla frente a miles de personas todos los años; trabaja con las principales instituciones y empresas de Estados Unidos, así como con universidades e instituciones educativas. Recibió un BA magna cum laude en la Universidad de Pensilvania (Annenberg School of Communication) y, posteriormente, obtuvo un máster en administración de empresas en la Cornell University (Johnson Graduate School of Management). Ha recibido algunos premios, como el de USDA a la empresaria del año. Actualmente es presidenta de Only Connect Consulting, empresa que fundó en 1996.

Ficha técnica

Editorial: Empresa Activa

ISBN: 9788492921416

Temáticas: Habilidades directivas

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