Talento

Resumen del libro

Talento

Por: Tom Peters

¡Despierta! ¡Desarrolla, vende y vive tu talento!
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Introducción

 

A corto plazo, la globalización sigue teniendo sus pros y sus contras, un objetivo respetable pero confuso, y en extremo escabroso, por lo que se refiere a su impacto inmediato. Las olas del cambio tecnológico nos engullen y nos confunden. Los escándalos empresariales entran en erupción. Quienes fueron en un tiempo titanes poderosos —las grandes empresas y sus directivos— caen como moscas y hay una nueva economía.
Una revolución en el trabajo viene de camino. Ninguna persona sensata espera ya pasar toda su vida en una sola empresa. Algunos llaman a este cambio “el final de la responsabilidad corporativa”, pero también lo podemos denominar “el comienzo de la renovación de la responsabilidad individual”. Es una oportunidad extraordinaria para hacernos cargo de nuestras vidas.
El 90% de los puestos de trabajo de cuello blanco, tal como los conocemos, desaparecerá dentro de 15 años. Entre la conectividad 60/60/24/7, el microprocesador y el outsourcing hacia países en vías de desarrollo, los puestos de trabajo de cuello blanco de las naciones desarrolladas están condenados a extinguirse dentro de 15 ó 20 años.
Los ganadores se convertirán en los jefes de Yo, S. A., y la confianza en uno mismo tendrá que sustituir al mimo corporativo. La seguridad empresarial al viejo estilo se evapora y llegan tiempos en que la única defensa será un buen ataque.
El Talento, de la serie “La esencia”, de Tom Peters, es un libro escrito en primera persona que nos demuestra por qué el talento es un mundo de la marca llamada Nosotros. El “empleo de por vida” en una empresa (alias “esclavitud del cubículo”) está out. La reinvención de uno mismo durante toda la vida está in. La única fuente a toda prueba de la seguridad en el trabajo es nuestro talento. Y nuestro talento se expresa construyendo proyectos excelentes y pensando de manera no convencional.

 

Imaginando al individuo: el talento en un mundo de marca personal

No estamos preparados… Seguimos tratando de volver a la “carrera” profesional antigua, un modelo de empleo en el que las grandes empresas marcaban la pauta y nos arrodillábamos ante el mando.
Segados por el aún vigente mito de la seguridad, nos da miedo reconocer que los nuevos tipos de empresa requieren nada menos que la reinvención del individuo.
Ahora debemos tomar la responsabilidad inmediata de nuestras carreras e identidades recién ampliadas, que se forjan en una serie de empresas, pequeñas y grandes, a lo largo del tiempo.
Imagino… Una sociedad auténticamente creativa: cada persona va de proyecto en proyecto, de actuación en actuación. Las comunidades voluntarias globales son las que proporcionan los cimientos sobre los que descansamos, más que las corporaciones.
Nunca se deja de aprender. La norma es la autoconfianza. Cada carrera consta de numerosas “minicarreras”, con descansos a lo largo del camino. Las personas no son solamente “personal” ni solamente “empleados”. Las personas son, ante todo, talento. Y ellas, al igual que sus “jefes”, reconocen que el talento es todo lo que hay.
La hora del talento. El talento es más importante que nunca para las grandes empresas. Esto significa que hay escasez de talento y que la habrá cada vez más, incluso aunque haya un exceso de oferta en el mercado de trabajo.
Esto es así porque el talento no es un tema de “trabajo”. No es una cuestión “de número de cabezas”, ni un asunto de “cuerpos en cubículos”. El talento es una cuestión de aquellas personas que puntúan en una escala distinta, y el mundo hará cola para adquirir los servicios de quienes son realmente distintos. Nos hemos de convertir en contratistas independientes, al menos en espíritu, si no en realidad. Debemos hacer gala de una singularidad auténtica. Tenemos que convertirnos en empresarios genuinos de nosotros mismos, no en meras cifras de cuello blanco. Hemos de ser emprendedores innovadores que asumen riesgos, autosuficientes, y no hombres y mujeres de una organización que marcha tranquilamente.
La noción del agente libre. Para una interpretación precisa y drástica de la cambiante naturaleza del empleo, no hay más que leer el estupendo libro de Dan Pink, Free Agent Nation. He aquí algunos hechos fríos y convincentes:
  • “Menos de 1 de cada 10 norteamericanos trabajan ahora para una empresa Fortune 500”.
  • “El primer empleador privado de EE. UU., por número de personas, ya no es GM ni AT&T. Es Manpower Inc., la megaempresa de trabajo temporal”.
  • “Entre 16 y 25 millones de norteamericanos son freelancers o contratistas independientes. Hay tres millones de trabajadores temporales, entre ellos abogados temporales, ingenieros temporales, directores de proyectos temporales e incluso CEO temporales”.
  • “Las microempresas, empresas que emplean a cuatro personas o menos, albergan entre 12 y 27 millones de norteamericanos”.
Lecciones que se pueden sacar de todo esto:
  1. El empleo de por vida ha terminado.
  2. El empleo estable en las grandes corporaciones ha desaparecido.
  3. La carrera promedio incluirá, probablemente, dos o tres “ocupaciones” y a una media docena o más de empleadores.
  4. La mayor parte de nosotros pasará periodos profesionales más o menos largos en alguna forma de autoempleo.
  5. Conclusión: dependemos de nosotros mismos.
Conviértete en tu marca o revienta. Estés o no en la nómina de una empresa, quedas advertido de que tienes que comportarte como si fueras el CEO de Yo, S. A.
En otras palabras: contémplate como el director de tu propia representación, incluso aunque esa representación se esté ahora realizando en Citigroup, General Electric o ExxonMobil. Es decir: distinto o extinto.
La elección y creación de una marca, tanto individual como corporativa, no es fundamentalmente una cuestión de marketing, sino de actitud pura y simple. Y lo que llamo “marca externa” (lo que el mercado “experimenta de nosotros”) es función de la “marca interna” (lo que vive en nosotros como empresa).
Diez grados de actitud: el kit de supervivencia de la “marca personal”
  1. Piensa como emprendedor. El tema de la marca personal no quiere decir que dejes tu puesto de trabajo. Quiere decir que deberías reinventarte como CEO de Yo, S. A., que está en préstamo a tu empresa actual para la “próxima actuación” o “próximo trabajo”. No obstante, si tu empresa actual sigue teniendo grandes actuaciones, puede que permanezcas en ella hasta cinco o veinticinco años. Pero tu punto de mira ha de ser siempre el grado hasta el cual mejora tu valor de mercado, lo último que hiciste digno de contarse.
  2. Sé siempre un “rematador”. Si vas a dirigir una empresa, incluida una llamada Yo, S. A., necesitas comprender los pormenores de hacer dinero. Tienes que conocer los números y mantener la vista puesta en la hoja de balance y en la cuenta de pérdidas y ganancias del proyecto, aunque no tengas responsabilidades en tu “actuación” actual.
  3. Utiliza el marketing. Necesitas dominar mucho más que en el pasado el rompecabezas del marketing. El mundo de la marca personal significa tener que saltar de proyecto en proyecto y trabajar con desconocidos, principalmente. De manera que tendrás que venderte de nuevo en cada actuación, haciendo marketing de tu punto de vista, marketing de tu valía, marketing de Yo, S. A.
  4. Persigue la maestría. Ser competente en las capacitaciones básicas de la empresa, como marketing y networking, es esencial, pero no suficiente. Para sobrevivir la aniquilación del trabajo de cuello blanco, necesitas ser muy especial en algo de valor económico específico.
  5. Fomenta la ambigüedad. Tan importante como la capacidad de hacer una cosa extremadamente bien, es la de hacer una docena de cosas a la vez, y de cambiar el ritmo de la carrera sin una gota de sudor o una pizca de remordimiento.
  6. Ríete de los grandes fracasos. El lado dulce de una actitud de marca personal es un gran sentido del humor entendido como capacidad de reírte del fabuloso prototipo que se autodestruye, y ocuparte inmediatamente de la próxima representación. Aspirar y exigirse intentar casi todo es un requisito de la supervivencia, y una forma de excelencia nueva que está sin especificar todavía. En una época tan turbulenta como la actual, tendremos que enfrentarnos al fracaso con mucha más frecuencia y de manera mucho más embarazosa que nunca. Triunfarán las empresas que toleran o, incluso, celebran el fracaso y que animan a hacer una apuesta atrevida por la grandeza que chisporrotea o que cae envuelta en llamas.
  7. Confía en la tecnología. No necesitas ser un experto titulado en un software particular; ni necesitas ser capaz de programar. Pero debes apreciar instintivamente el hecho inequívoco de que Internet y todo lo que venga después pondrá boca abajo la empresa en un periodo de tiempo muy corto. Y, si esa perspectiva no te hace estremecer de alegría y anticipación, vas a emprender un viaje muy duro.
  8. Póstrate ante el joven. Cada equipo de proyecto debe incluir, al menos, una persona joven, alguien que esté por debajo de los 38 años, que no necesite reinventarse porque nació, se crió y se licenció genéticamente en la nueva economía.
  9. Alimenta tu red. A pesar de quienes dicen que la “lealtad ha muerto”, creo que la lealtad es más importante que nunca. Pero su eje ha girado 90º. La vieja “lealtad vertical” ha desaparecido: la nueva es una lealtad horizontal. Es la lealtad a una especialidad o a un sector: lo que importa es lo que piensan de tu trabajo tus compañeros, lo cual hace que sea muy importante desarrollar la “obsesión por la agenda”: debes formar y gestionar deliberadamente una red cada vez mayor de contactos profesionales en tu campo.
  10. Cultiva la pasión por la renovación. Hoy en día, una actitud pasiva en lo tocante al perfeccionamiento profesional hará que te vayas dejando pelos en la gatera, o que te quedes totalmente fuera de juego. Revolucionar tu cartera de habilidades, al menos cada seis años, si no más a menudo, es en la actualidad una necesidad de supervivencia básica.

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Biografía del autor

Tom Peters

Tom Peters es el pensador sobre temas empresariales más influyente de nuestro tiempo. Se le ha proclamado el gurú de los gurús del management.
Su primer libro, In Search of Excellence, escrito en colaboración con Robert Waterman, se consideró como “el libro sobre temas empresariales más importante de todos los tiempos”, en una encuesta de Bloomsbury Publisher. Después de dicho libro, ha publicado toda una serie de bestsellers internacionales.
Tom ha fundado también la Tom Peters Company, empresa global de formación y consultoría que asesora a grandes clientes, entre ellos Rolls-Royce, Starbucks, Bank of America, Continental Airlines, Virgin Direct e Intel, en temas de transformaciones organizativas necesarias para afrontar los cambios futuros.

Ficha técnica

Editorial: Pearson Prentice Hall

ISBN: 9788420546445

Temáticas: Habilidades directivas

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Comentarios

Me gusto mucho la manera diferente en que el autor plantea sus ideas, hablando en primera persona. El libro es el claro ejemplo de lo que define como Talento