La semana laboral de 4 horas
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Resumen del libro

La semana laboral de 4 horas

Por: Timothy Ferriss

No hace falta trabajar más
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Introducción

Seguramente usted quiere dinero. Lo quiere porque cree que el dinero le garantizará una vida feliz, llena de comodidades y con la libertad absoluta para hacer lo que quiera. Y es muy posible que para lograr esas metas, esté usted trabajando todos los días desde las 9 hasta después de las 5, sacrificando en ello su felicidad, su confort y también su libertad. Si tiene suerte, y no le toca trabajar los fines de semana para seguir el ritmo que la necesidad le impone, es muy posible que cuando llegue el sábado esté tan agotado que apenas tenga ánimos para echarse en un sofá a ver la televisión y recuperar fuerzas para el próximo lunes.

Si lo piensa, más que poseer un millón de dólares, usted quiere experimentar lo que todo ese dinero puede proporcionarle. Y resulta que hay dos cosas que a fuerza de oír siempre ha dado por ciertas, pero que en este libro se refutan con ejemplos contundentes y reales: ni es necesario trabajar 40 horas para conseguir unos ingresos altos, ni tampoco son necesarias unas ganancias exorbitantes para llevar la vida que usted desearía.

A finales de los 80, los japoneses acuñaron el término Karoshi, que significa "muerte por exceso de trabajo", para designar el creciente fenómeno de derrames cerebrales y ataques cardíacos en asalariados y ejecutivos que trabajaban sin descanso. No tiene mucho sentido desperdiciar los mejores años de la vida matándose para ser feliz en un futuro incierto. Pasarlo bien en el presente y tener dinero en el futuro no son dos cosas excluyentes; basta con hacerse dueño de su tiempo, dejar de aplazar su felicidad y diseñar su vida con mayor perspicacia.

En La semana laboral de 4 horas encontrará usted unas pautas claras y concretas que le ayudarán en esa tarea. El objetivo es liberar su tiempo y generar ingresos para que su vida tenga más sentido. Las estrategias son varias: eliminar las distracciones, delegar tareas, racionalizar el uso del tiempo, crear negocios autosostenibles, subcontratar servicios, construir nuevas reglas, aprovechar las alternativas que ofrecen los mercados informáticos y, en general, valerse de un conjunto de técnicas y herramientas que están al alcance de todos, aunque son muy pocos quienes las aprovechan en su propio beneficio.

Muchas de estas estrategias pueden parecer imposibles o absurdas, pero el propio Tim Ferriss, empresario exitoso y trotamundos desde muy temprana edad, las ha probado todas y constituye en sí mismo una prueba irrefutable de su efectividad.

Definición

Todo lo comúnmente aceptado como cierto es falso”

Oscar Wilde

Resulta bastante ambiguo decir que el objetivo de una vida es la felicidad y que la mayor desgracia es el fracaso. “Felicidad” y “fracaso” se refieren a estados prolongados en el tiempo que cada persona entiende a su manera y sobre cuya definición resulta difícil llegar a un consenso; de ahí que pueda resultar bastante impreciso aducir que la felicidad es el objetivo de la propia vida. Es más fácil y menos relativo establecer cuándo las cosas no andan bien, y una forma práctica de medir un fracaso en concreto la da el aburrimiento: estar aburrido es perderle el sentido a la existencia.

Del otro lado del espectro se ubican la ilusión y el entusiasmo, así que un objetivo concreto para la vida puede ser el alcanzarlos. Para ello, es necesario encontrar actividades alternativas que generen ilusión y el trabajo no debe concebirse como una excusa para postergar ese fin, sino como un medio para conseguirlo. Esto no significa que haya que dejar de trabajar, pues el ocio es perjudicial y su exceso es corrosivo, sino que se deben priorizar las actividades que son más gratificantes y que generan mayores ilusiones, y poner el trabajo al servicio de ellas.

Para algunos, dedicar más tiempo a aprender lenguas, a viajar o a practicar nuevos deportes que a trabajar en una oficina, puede resultar una insensatez. Pero en general, quienes cometen “insensateces” son quienes encuentran mayor sentido a sus vidas y, adicionalmente, quienes más transforman la realidad del mundo. La verdad es que esos cursos de acción no sólo no son “insensatos”, sino que además son mucho más fáciles de seguir de lo que se piensa. De hecho, alcanzar las grandes metas que todos consideran realistas exige mucho más esfuerzo, pues hay millones de personas detrás de ellas. Es mejor pescar donde menos pescadores concurren.

Entre las creencias erróneas que impiden a las personas hacerse dueñas de su propio tiempo, destacan las siguientes:

  • La jubilación es la meta o redención final de una vida. En realidad, no es más que un seguro por si uno se ve imposibilitado para generar ingresos en la vejez, pero no es en sí misma la panacea que le garantizará una vejez de lujo y confort. De hecho, el monto de las jubilaciones suele ser inferior a lo esperado y cuanto más se prolonga la vida, más se devalúa este ingreso por causa de la inflación. Es conveniente prever lo peor y ahorrar con juicio para una pensión, pero hay que darle a la jubilación su verdadera dimensión.

  • El interés y la energía son lineales, así que cuanto más trabaje, más produce. La verdad es que su capacidad, su interés y su resistencia mental son cíclicas: por momentos crecen, por momentos decrecen. No es entonces más productivo quien más tareas acumula en menor espacio de tiempo, sino quien sabe distribuirlas en armonía con su naturaleza, pues al trabajar en los momentos en los que el interés y la energía están más despiertos, se es muchísimo más productivo.

  • Hacer menos es vagancia. Por el contrario, realizar trabajos triviales para no enfrentarse a lo esencial y soportar la existencia que impone el medio, dejando que los otros tomen las decisiones centrales de la vida por uno, eso es debilidad de espíritu y vagancia. Lo importante no es estar ocupado, sino ser productivo.

  • Para cada cosa hay que esperar el momento preciso. En la práctica los momentos adecuados no existen y, de hecho, para la mayoría de las cosas que importan, el momento siempre es pésimo. Las condiciones nunca son las ideales y hay que obrar en consecuencia.

  • Es mejor abstenerse de actuar que hacerlo sin permiso. Antes bien, siempre que no se le vaya a causar daño a los otros, es mejor pedir perdón que pedir autorización. La gente tiende a denegar su permiso por razones emocionales que no tienen gran justificación, pero cuando ven los hechos consumados pueden sentirse contentos de algo que no hubieran aceptado. Es preferible atreverse a intentar algo y después justificarse.

  • Para evitar algo indeseable es mejor alejarse al máximo de ello. Al revés, cuando las cosas se llevan al extremo suelen convertirse en lo contrario de lo que se busca. Así, el exceso de ayuda se convierte en molestia o el pacifismo exacerbado se torna fácilmente violento.

  • El dinero es la solución a todos los males. Esta creencia es un pretexto para excusar la incapacidad o el temor de hacer cosas, arguyendo que no se tiene dinero para ellas, y es la que conduce a consumir toda la vida tratando de acumular dinero para nunca disfrutarlo. En realidad, la libertad y la felicidad exigen mucho menos dinero del que se piensa.

  • Es más rico el que más dinero recibe al mes. En realidad, los ingresos que más importan no son los absolutos, que se miden teniendo en cuenta únicamente el dinero que entra, sino los relativos, que se miden en función de la relación existente entre el dinero que entra y el tiempo invertido en producirlo. En ese sentido, es más rico quien gana 1.000 dólares a la semana trabajando 2 horas diarias, que el que gana 4.000 trabajando todos los días de 9 a 5.

  • Todo estrés es negativo. Aunque hay estímulos que debilitan, dañan y restan la confianza en uno mismo, a los cuales se les llama distrés, existen otros que empujan a superar las propias limitaciones y que obligan a salir de la comodidad para aprender: a estos se les llama eustrés. El secreto es saberlos distinguir, potenciando los segundos y reduciendo los primeros.

Tenga en cuenta que, por lo general, lo que más miedo nos da hacer es lo que más necesitamos hacer. Aborde las preguntas centrales sobre el sentido de su existencia y tome sus propias decisiones.

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Biografía del autor

Timothy Ferriss

Timothy Ferriss nació en 1977. Es conferenciante invitado en la Universidad de Princeton, dirige una multinacional, habla seis idiomas, tiene un récord Guinness por bailar tango, es campeón nacional de kickboxing en China, bailarín en Taiwán, actor en una serie televisiva de máxima audiencia en Hong Kong y activista político en distintas partes del mundo. Su libro, La semana laboral de 4 horas, ha sido bestseller en las listas de New York Times, Wall Street Journal y USA Today.

Ficha técnica

Editorial: RBA Libros

ISBN: 8490064385

Temáticas: Audio Consejos para emprendedores Emprendimiento

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Comentarios

muy muy buen resumen de los mejores hasta ahora,todo bien detallado y bastante información en pequeño texto y buen libro ademas aunque algunas cosas sean basicas.