El método Kaizen

Resumen del libro

El método Kaizen

Por: Robert Maurer

Un pequeño paso puede cambiar tu vida
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Introducción

 

El kaizen es una antigua filosofía encerrada en esta poderosa afirmación: “Un viaje de mil millas comienza con un pequeño paso”. Pese a estar enraizado en esa antigua filosofía, es igualmente práctico y efectivo cuando se aplica a nuestras agitadas vidas modernas. Este libro te mostrará cómo aprovechar el poder del kaizen: utilizando pequeños pasos para alcanzar objetivos importantes.
El kaizen puede definirse de dos maneras:
  • uso de pasos muy pequeños para mejorar un hábito, un proceso o un producto;
  • uso de momentos muy pequeños para inspirar nuevos productos o inventos.

 

Un pequeño paso

Hay muchas maneras de lograr el éxito, pero a lo largo de más de treinta y dos años de práctica, he tenido la satisfacción de observar que innumerables clientes utilizan un método inusual para crear cambios duraderos.
Si a ti te gustaría hacer un cambio —uno de los permanentes— tengo la esperanza de que sigas leyendo. Este método es una especie de secreto a voces, uno que ha circulado entre las compañías japonesas durante décadas y que utilizan a diario ciudadanos particulares de todo el mundo. Es una técnica natural y refinada para alcanzar objetivos y mantener la excelencia. Puede incluirse incluso en las agendas más apretadas.
Cuando la gente quiere cambiar, se suele orientar hacia la estrategia de la innovación. La innovación es un proceso de cambio drástico. Idealmente sucede en un muy breve período de tiempo, produciendo un cambio espectacular. En el mundo corporativo, los ejemplos de innovación incluyen estrategias enormemente desagradables, tales como despidos masivos para incrementar los resultados financieros, al igual que enfoques más positivos, como pueden ser las grandes inversiones en costosas nuevas tecnologías. Los cambios radicales de la innovación también son la estrategia preferida para el cambio personal.
Yo aplaudo la innovación como vía para hacer cambios… cuando funciona. Dar un giro a nuestras vidas en un santiamén puede ser motivo de confianza y autorrespeto. Pero yo he observado que mucha gente está paralizada en la creencia de que la innovación es la única manera de cambiar. 
Aunque seas una persona altamente disciplinada y exitosa, apuesto a que puedes recordar muchas veces en las que has probado la innovación y has fracasado, tanto si se trataba de una dieta extrema en la que te estrellaste o un caro “remedio” para curar una relación (quizás un viaje improvisado a París) que dejó tu romance en el mismo estado de mala salud. Ese es el problema de la innovación. Demasiado a menudo hallas el éxito en el corto plazo, solo para descubrir que vuelves a caer en tus antiguas maneras de actuar, cuando tu estallido inicial de entusiasmo se desvanece. El cambio radical es como acometer cuesta arriba una empinada colina: puedes agotarte antes de alcanzar la cima o, si te pones a pensar en todo el trabajo que tienes por delante, renuncias antes de haber empezado.
Hay una alternativa a la innovación. Es un camino completamente distinto, uno que te eleva tan suavemente hacia arriba de la colina que apenas te das cuenta de que estás subiendo. Esta estrategia alternativa para el cambio se llama kaizen. El kaizen se resume en este familiar pero poderoso refrán: “Un viaje de mil millas comienza con un primer paso”.
Pese al nombre extranjero, el kaizen —pequeños pasos para la mejora continua— fue inicialmente aplicado de forma sistemática en la época de la Gran Depresión estadounidense. Cuando Francia cayó en manos de la Alemania nazi en 1940, los líderes estadounidenses se dieron cuenta de la urgencia con la que los aliados necesitaban que les enviaran equipamiento militar. Además, se vieron obligados a reconocer que también los soldados estadounidenses podían ser enviados pronto al extranjero, y que necesitaban sus propios tanques, armas y suministros. Los fabricantes estadounidenses deberían profundizar en la calidad y la cantidad de producción de equipamiento, y rápido.
Para superar la escasez de tiempo y las restricciones de personal, el gobierno de Estados Unidos creó unos cursos de dirección denominados Training Within Industry (TWI, “formación en la industria”), que ofreció a las corporaciones de todo Estados Unidos. Uno de esos cursos contenía las semillas de lo que, en otro momento y lugar, se dio a conocer como el kaizen. En vez de animar al cambio radical, más innovador, para producir los resultados requeridos, el curso TWI exhortaba a los directivos a perseguir lo que se denomina “mejora continua”. El manual del curso instaba a los supervisores a “buscar cientos de pequeñas cosas que tú puedas mejorar. No intentes planificar una estructura departamental completamente nueva o ir a por una gran instalación de nuevo equipamiento. No hay tiempo para esos grandes asuntos. Busca mejoras en las tareas ya existentes con tu equipamiento actual”.
Uno de los más elocuentes abogados de la mejora continua en esa época fue el doctor W. Edwards Deming, un estadístico que trabajaba en un equipo de control de calidad que ayudaba a los fabricantes estadounidenses cuando trataban de pisar terreno firme en tiempos de guerra. El doctor Deming instruyó a los directivos para que implicaran a cada uno de los empleados en el proceso de mejora. Todos, desde aquellos que ocupaban los puestos más bajos hasta los hombres que ocupaban puestos relevantes, fueron animados a hallar pequeñas maneras de incrementar la calidad de sus productos y la eficiencia en su creación.
Al principio, esta filosofía debió de chocar y parecer inadecuada dadas las circunstancias, pero de algún modo esos pequeños pasos imprimieron una importante aceleración a la capacidad productiva de Estados Unidos. La calidad del equipamiento estadounidense y la velocidad de su producción fueron dos de los más importantes factores de la victoria aliada.
Esta filosofía de los pequeños pasos hacia la mejora fue introducida en Japón después de la guerra, cuando las fuerzas de ocupación del general Douglas MacArthur comenzaron a reconstruir aquel país devastado. Si estás familiarizado con la superioridad corporativa japonesa de finales del siglo XX, puede que te sorprenda saber que muchas de sus empresas de posguerra estaban pobremente organizadas, con escasas prácticas de gestión y baja moral entre los empleados. El general MacArthur vio la necesidad de mejorar la eficiencia japonesa y elevar los estándares empresariales. Una economía japonesa próspera era del mayor interés para MacArthur, porque una sociedad fuerte podía representar un baluarte contra una posible amenaza de Corea del Norte y mantener a sus tropas permanentemente abastecidas. De modo que trajo a los expertos del TWI del gobierno de Estados Unidos, incluyendo a los que enfatizaban la importancia de dar pequeños pasos cotidianos hacia el cambio. Y al mismo tiempo que MacArthur seguía adelante con los pequeños pasos, la Fuerza Aérea de Estados Unidos impartía un curso de dirección y supervisión para empresarios japoneses, cerca de una de sus bases locales. El curso se llamaba Management Training Program (MTP, “programa de formación para directivos”) y sus principios eran casi idénticos a los desarrollados por el doctor Deming y sus colegas al inicio de la guerra. Se inscribieron miles de directivos de empresas japonesas. 
Los japoneses fueron extraordinariamente receptivos a esa idea. Su base industrial estaba destruida, carecían de los recursos necesarios para realizar una reorganización profunda. Ver a los empleados como un recurso para la creatividad y la mejora, y aprender a ser receptivos a las ideas de los subordinados era una noción desconocida (como lo había sido para los estadounidenses), pero los que se graduaron en estos programas le dieron una oportunidad. Los pequeños pasos fueron tan exitosos que los japoneses le pusieron un nombre propio: kaizen.
A lo largo de décadas de trabajo con gente de todas clases, con fortalezas y necesidades singulares, he desarrollado una teoría sobre por qué el kaizen funciona cuando cualquier otra cosa falla. Los capítulos siguientes están dedicados a la aplicación personal del kaizen y engloban cinco herramientas diferentes:
  • hacer preguntas pequeñas para disipar temores e inspirar creatividad;
  • tener pensamientos pequeños para desarrollar nuevas habilidades y hábitos, sin mover un músculo;
  • realizar acciones pequeñas que garanticen el éxito;
  • resolver problemas pequeños, incluso cuando te enfrentes a una crisis abrumadora;u
  • reconocer los pequeños pero cruciales momentos que los demás ignoran.

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Biografía del autor

Robert Maurer

Robert Maurer es psicólogo clínico, director del programa de Ciencias del Comportamiento en el Centro Médico de UCLA Santa Mónica y miembro del claustro de la Facultad de Medicina de UCLA. Viaja por todo el mundo impartiendo seminarios y ayudando a implantar la técnica del kaizen en organizaciones diversas.

Ficha técnica

Editorial: Urano

ISBN: 9788499448275

Temáticas: Habilidades directivas

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Comentarios

Genial!, Muy buen resumen, había oido mucho y nunca había profundizado

5 pequeños pasos aplicados continuamente para obtener una gran transformación!