Jugarse la piel
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Resumen del libro

Jugarse la piel

Por: Nassim Nicholas Taleb

Asimetrías ocultas en la vida cotidiana
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Introducción

Jugarse la piel no solo es algo necesario para la equidad, la eficacia comercial y la gestión de riesgos: es necesario, además, para comprender el mundo. En primer lugar, actúa como filtro e identificador de porquería; es decir, detecta la diferencia entre teoría y práctica, entre conocimiento real y conocimiento cosmético, y entre la academia y el mundo real.

En segundo lugar, plantea las distorsiones de la simetría y la reciprocidad en nuestra propia vida: si obtienes recompensas, también debes asumir los riesgos, no dejar que otros paguen el precio de tus errores. Si pones en riesgo a los demás y estos resultan perjudicados, tienes que pagar un precio por ello. Por lo tanto, si ofreces una opinión y alguien sigue tu criterio, estás moralmente obligado a exponerte a sus consecuencias.

En tercer lugar, este resumen trata de la información que deberíamos compartir con los demás, sobre lo que un vendedor de coches usados debería contarte sobre el vehículo en el que estás a punto de gastarte una buena parte de tus ahorros. En cuarto lugar, es un ensayo sobre la racionalidad y la prueba del tiempo. La racionalidad del mundo real no guarda relación con aquello que es lógico para el reseñista del New Yorker, sino con algo mucho más profundo y estadístico, de lo cual depende tu propia existencia.

No confundamos la idea de jugarse la piel, tal como se define y utiliza en este libro, con un problema de incentivos, con el hecho de disponer de una parte de los beneficios. No se trata de eso. Es más bien algo relacionado con la simetría, con compartir nuestros perjuicios, asumiendo una penalización si algo va mal. Para mí, jugarse la piel es algo relacionado, ante todo, con la justicia, el honor y el sacrificio, aspectos todos ellos inherentes a la existencia del ser humano.

Prólogo (Primera parte)

El contacto con el mundo real tiene lugar cuando uno se juega la piel, esto es, exponiéndonos al mundo y pagando un precio por las consecuencias de nuestros actos, sean buenos o malos. Las rozaduras en la piel guían tu aprendizaje y tu descubrimiento. De hecho, el conocimiento que obtenemos jugando, a través del ensayo y el error, la experiencia y la acción del tiempo, es inmensamente superior al obtenido a través del razonamiento, algo que las instituciones interesadas se han esforzado en ocultarnos.

Cuando escribo estas líneas, Libia tiene mercados de esclavos porque hubo un intento fallido de «cambio de régimen» para «derrocar a un dictador». Sí, en 2017 hay mercados de esclavos improvisados en parkings, donde los subsaharianos capturados se venden al mejor postor. Un grupo de individuos considerados intervencionistas que promovieron la invasión de Irak en 2003, así como la destrucción del líder libio en 2011, defienden la imposición de cambios de régimen en otros países, entre ellos Siria, porque están gobernados por un dictador.

De manera que intentamos esa cosa llamada «cambio de régimen» en Irak y fracasamos estrepitosamente. Intentamos repetir esa misma cosa en Libia, y ahora este país tiene mercados de esclavos. Pero logramos «derrocar a un dictador», que era el objetivo buscado. Siguiendo el mismo razonamiento, un médico podría inyectar a un paciente células cancerosas «moderadas» para mejorar su tasa de colesterol, y cantar victoria con orgullo tras la muerte del paciente, especialmente si el análisis post mortem muestra unos buenos registros de colesterol.

Y lo mejor es que, cuando algo estalla, los intervencionistas invocan la incertidumbre; pero no se dan cuenta de que no se debe intervenir en un sistema cuyos resultados están plagados de incertidumbre si no se sabe cuáles serán las consecuencias. Aquí lo más importante es que al intervencionista no le afectan los inconvenientes. Este continúa haciendo lo mismo desde su cómoda casa climatizada con garaje de dos plazas, perro y zona de juegos con césped para sus sobreprotegidos 2,2 hijos.

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Biografía del autor

Nassim Nicholas Taleb

Nassim Nicholas Taleb (Amioun, Líbano, 1960) ha dedicado su vida a investigar las reglas y la lógica de la suerte, la incertidumbre, la probabilidad y el saber. Matemático empírico, a la vez que analista del comportamiento económico de los seres humanos, trabajó durante 21 años como gestor de hedge funds y trader de productos derivados. Taleb ha sido investigador y docente en diversas instituciones académicas, como la NYU's School of Engineering o la Universidad de Massachusetts en Amherst.

Es autor de los libros ¿Existe la suerte? (Ediciones Paidós, 2009), The Bed of Procrustes (Random House, 2010), El Cisne Negro (Ediciones Paidós, 2011) y Antifrágil (Ediciones Paidós, 2013).

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Comentarios

Me ha gustado, buen resumen :)