Hacer más, preocuparse menos

Resumen del libro

Hacer más, preocuparse menos

Por: Wes Moss

Un método para tomar las riendas de la propia carrera profesional sin caer en el desánimo
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Introducción

 

Todos queremos progresar en nuestra vida profesional y reducir al mínimo nuestras preocupaciones, pero muchas veces nos encontramos en la tesitura de no saber cuál es la mejor manera de lograrlo. Este reto se complica todavía más si trabajamos en organizaciones en las que probablemente estemos destinados a pasar toda nuestra vida laboral. El presente libro, escrito por el mediático presentador estadounidense Wes Moss, afirma de una manera clara y sencilla, desprovista de jerga académica, que es posible conseguirlo. A lo largo de sus páginas se desgranan las historias de personas que alcanzaron ambas metas -obtener una vida laboral plena y reducir las preocupaciones-, sin tener que sacrificar una cosa por la otra, tal y como viene a ser cada vez más habitual en el mundo en que vivimos.
Lo extraordinario de estos individuos es el haber encontrado el secreto de la tranquilidad y, a la vez, haber prosperado económica y profesionalmente. Esto lo han conseguido recuperando el control sobre su propia vida. Su primer paso consistió en romper el círculo vicioso de la preocupación, enfrentándose a una situación que no les gustaba y asumiendo algún tipo de riesgo. Paulatinamente, a medida que sus responsabilidades crecían, también empezaban a progresar económicamente. Conforme aumentaban sus ingresos, su confianza en sí mismos crecía, asumían aún más responsabilidad y avanzaban en su carrera profesional, iniciando así un círculo virtuoso en el que, sin lugar a dudas, a todos nos gustaría participar.
La mentalidad de estas personas se caracteriza por cuatro rasgos principales: (1) aprovechan lo que tienen; (2) restan importancia a los obstáculos; (3) descubren su red de apoyo; y (4) dan el paso siguiente. Es una mentalidad emprendedora en el sentido más estricto del término. La lectura de este libro puede ayudar a pensar y a actuar con una actitud de control sobre la propia carrera profesional para recuperar el control sobre la propia vida. Más control significa más libertad, más posibilidades de elección y una vida con menos preocupaciones.
La mentalidad emprendedora es la del liderazgo, ambición e impulso, y funciona tanto si poseemos una empresa propia como si trabajamos para otros. Su mecanismo es parecido al de la ley de la gravedad: nos acompaña a todas partes. Cuantos más rasgos propios de esta mentalidad seamos capaces de adquirir, más se nos considerará como socios potenciales y menos como meros empleados, y tendremos más posibilidades de aumentar nuestra libertad y desarrollo.

Paso 1: Aprovechar lo que se tiene

El primer principio de la mentalidad emprendedora nos insta a aprovechar nuestros impulsos y talentos. Cuando hacemos lo que siempre se nos ha dado bien, es fácil sentirse comprometido con el trabajo, dirigir nuestra carrera profesional y salirse del círculo vicioso de la preocupación. No obstante, pocas personas se sienten identificadas emocionalmente con su trabajo. Según algunas estadísticas, tan sólo un 26% de los empleados está comprometido con lo que hace. El modo de comprometerse con el trabajo es encontrar un vínculo emocional con él; aunque no nos gusten todos sus detalles cotidianos debemos procurar que, al menos, nos sintamos satisfechos con el beneficio que produce para los demás en forma de productos o servicios, o el beneficio que supone para nuestra carrera profesional.
Lo primero que tenemos que buscar en esta dirección es nuestro talento natural. Si no conocemos cuál es, podemos intentar el ejercicio de preguntar a los demás qué es, desde su punto de vista, lo mejor que hacemos. Podemos encontrar más pistas en nuestras aficiones o en recuerdos de algo que hicimos especialmente bien en nuestro primer trabajo.
Una vez descubierto ese talento natural, debemos buscar el sector o la empresa adecuada para desarrollarlo. Si no estamos contentos con el trabajo que desempeñamos o no progresamos en él, puede que el sector o la compañía no sean los más apropiados para nuestro talento, y entonces debemos invertir toda la energía necesaria para encontrar los que sí lo sean.
Independientemente de si pensamos que hacemos un trabajo acorde con nuestro talento o no, siempre es importante llevar cuenta de nuestros éxitos. Sólo hay un modo de saber si hemos descubierto nuestro talento natural: si cumplimos con éxito las tareas que se nos asignan. Hay dos razones principales por las que es conveniente llevar cuenta del valor que creamos. La primera, porque nuestro éxito alimenta nuestro entusiasmo. La segunda, en el mundo laboral de hoy, cada vez más cambiante, es bueno contar con una “cartera de valor personal” que podamos trasladar a otro puesto de trabajo u otro sector de actividad a modo de plan de contingencia, por si nuestro puesto desaparece en una fusión o en cualquier otro avatar al que nos enfrentemos.
Otro aspecto reseñable del principio de aprovechar lo que se tiene es el aprendizaje constante. El trabajo que desempeñamos también puede ser un lugar excelente donde aprender cosas nuevas y mejorar las habilidades que ya poseemos. Así que debemos arriesgarnos y presentarnos como voluntarios para aquellos proyectos que nos permitan aprender algo novedoso y enriquecedor. La mayoría de las personas prefiere no hacerlo, condenándose de ese modo a la mediocridad profesional permanente. Por el contrario, cuando nos prestamos a aprender algo nuevo, nos destacamos como individuos dispuestos a crecer y dinámicos, haciendo subir así nuestro valor.
Por último, no aprovecharemos del todo nuestro talento si no sentimos que nos pagan lo que valemos. Si creemos que no estamos remunerados según nuestra valía, hay maneras de obtener la compensación que merecemos, bien sea en nuestro trabajo actual, bien en uno nuevo. Ante todo, el rendimiento debe guiar nuestra remuneración y no la remuneración nuestro rendimiento. Aunque a todos nos gusta recibir un aumento de sueldo para sentirnos motivados, en el mundo real lo primero que se espera de nosotros es producir algún valor antes de recibir una remuneración. Cuando lo hagamos, es el momento de dirigirse al jefe y llamar su atención sobre lo que hemos alcanzado y nuestro deseo de verlo compensado con un aumento en un tiempo razonable. Si no está dispuesto a hacerlo, quizá alguno de sus competidores sí lo esté.
El caso de Linda Rabb (Aflac). Linda Rabb había trabajado durante la mayor parte de su vida en el sector de la hostelería y estaba contenta de tener unos ingresos apropiados. No obstante, por más duro que trabajara, siempre ganaba lo mismo por año. Esto empezó a preocuparle cuando cumplió los cincuenta. En ese momento, tuvo que trasladarse a otra ciudad para estar más cerca de su hija y el puesto al que podía aspirar era uno de los más difíciles de toda su carrera profesional: el de gerente nocturna en un restaurante de la cadena Steak’n Shake. Fue lo mejor que logró encontrar en una ciudad donde carecía de contactos. Allí pasó tres años de su vida, trabajando entre 60 y 70 horas semanales y ganando 42.000 dólares al año.
Linda Rabb no veía salida a su situación; sabía que necesitaba un plan para salir de ella. Por eso, cuando un coordinador regional de la aseguradora Aflac le hizo una oferta, se mostró más que dispuesta a escucharle.
Trabajar para Aflac resultó ser diferente a su experiencia anterior como vendedora de productos de cosmética, ya que no suponía comprar más inventario con los beneficios para poder llevar a cabo más presentaciones. Se trataba de vender un producto importante a un grupo de personas que aumentaba día a día y que, con toda probabilidad, renovaría su póliza.
Cuando abandonó Steak’n Shake por la incompatibilidad de horarios, Linda Rabb tenía tan sólo 456 dólares en su cuenta bancaria, pero a pesar de ello, encontró suficiente confianza en sí misma para aceptar el reto que suponía el nuevo empleo. Esta confianza no estaba de menos, ya que una de las desventajas de trabajar para la aseguradora era el hacerlo sólo a comisión. Otro hándicap era la casi absoluta falta de contactos de Linda en la nueva ciudad y la consiguiente necesidad de empezar desde cero. Pero, en lugar de desanimarse, ella decidió convertirlo en su punto fuerte. En sus propias palabras: “No conocía a nadie, así que llamaba a más puertas que cualquier otro”.
Linda Rabb también creía en el producto, los distintos tipos de seguros que debía ofrecer, por lo cual no le resultó difícil creer que podría ganarse la vida vendiéndolos. Su filosofía de la venta era muy sencilla: explicaba a los clientes qué era lo que compraban, qué cobertura les proporcionaba y cuál era su precio. Según sus palabras: “Lo mismo que uno necesita saber cuando compra un coche”. Aflac ofrece, básicamente, seguros complementarios que cubren una cantidad fija por accidente, cáncer o pruebas preventivas como puedan ser las mamografías. Por lo general, las empresas no pagan el seguro, pero permiten a los representantes comerciales de Aflac hablar con los empleados y ofrecerles las pólizas de vez en cuando. Dado que las oportunidades de entrar en contacto con sus compradores potenciales eran contadas, Linda preparaba con cuidado sus presentaciones para hacerlas lo más comprensibles.
Su estrategia funcionó y, tan sólo en el primer año, ganó 35.000 dólares, cantidad que duplicó al año siguiente. En el tercer año, con tan sólo ocho meses de trabajo a causa de una operación clínica, sus ingresos alcanzaron los 140.000 dólares.
En 2005, Linda se convirtió en coordinadora de ventas del distrito donde, además de vender pólizas, también contrata y forma a los nuevos agentes de Aflac. En la actualidad, es la jefa de un equipo de diez personas y a su edad (62), carece de preocupaciones de tipo económico. En tan sólo cinco años pasó de ser una completa novata en el sector de los seguros a ser una de sus mejores profesionales. Su secreto: describir y aprovechar el propio talento personal.

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Biografía del autor

Wes Moss

Wes Moss es el presentador del programa “The Wes Moss Show” y ejerce como asesor financiero en Atlanta, Georgia. Su misión es ayudar a que sus espectadores y clientes tomen cada día las mejores decisiones financieras. Él y sus socios gestionan casi 250 millones de dólares en inversiones de sus clientes. Es también autor de Starting from Scratch – Secrets from 21 ordinary People Who made the Enterpreneurial Leap. Para públicos dispuestos a aprender y a divertirse, Moss imparte ciclos de conferencias llamados “Emprendedor desde dentro” y “Gana más con todo, preocúpate de nada”.

Ficha técnica

Editorial: Financial Times Press

ISBN: 9780132346863

Temáticas: Habilidades directivas

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