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Resumen del libro

El método Wyckoff

Por: Enrique Díaz Valdecantos

Claves para entender los fundamentos de trading
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Introducción

En los últimos años, el mercado de la bolsa de valores ha adquirido gran popularidad. Los cantos de sirena de múltiples estafadores han atraído a mucha gente que buscaba hacerse rica de una forma rápida y sencilla. Lo cierto es que nadie sabe qué ocurrirá en la siguiente vela.

Existen dos tipos de estrategias de trading: las predictivas, las que tratan de anticipar el movimiento de los precios; y las reactivas, que son aquellas que “reaccionan” ante un determinado contexto. El método Wyckoff pertenece al segundo grupo.

El método Wyckoff te propone un viaje a la esencia del trading, a los fundamentos de los grandes especuladores de la historia, centrados en la figura de Richard Wyckoff, uno de los más reconocidos de la época.

El libro rescata sus ideas y principios, los cuales te ayudarán a entender el porqué del movimiento de los precios, basados en la ley de la oferta y la demanda y en los procesos de acumulación y distribución. Aprenderás a reconocerlos en un gráfico a través de la observación del precio y del volumen, con indicaciones precisas de cuáles son los mejores momentos para operar.

Acumulación y distribución

Richard Wyckoff fue una de las grandes figuras de la especulación bursátil de principios del siglo XX en Estados Unidos; contemporáneo de grandes leyendas como Charles Dow, J. P. Morgan, Ralph Nelson Elliott y Jesse Livermore, que formaron parte de la “edad de oro del análisis técnico”.

Wyckoff fue un gran operador, agente financiero y divulgador que se ganó el respeto de toda la profesión y cuyas enseñanzas han inspirado a cientos de miles de inversores a lo largo de la historia. Tras emprender varias iniciativas por su cuenta, decidió aceptar un trabajo en la agencia de valores Wasserman bros, con el fin de codearse con los peces gordos de Wall Street.

En uno de sus viajes laborales, se enteró de que J. P. Morgan, el banquero más importante de Estados Unidos, planeaba incrementar posiciones en la empresa de ferrocarriles Reading, por las cuales sus accionistas se verían gratamente recompensados. En este sentido, Wyckoff aprovechó esta valiosa información para comprar más acciones en sus fondos. La compra de todos provocó un aumento en la demanda que pronto tuvo reflejo en el incremento del precio de la acción, el cual empezó a escalar de forma imparable y generar grandes rendimientos. Y es que, así funcionaba (y funciona) Wall Street. Lo que hacía que subieran o bajaran los precios de una empresa no era si esta daba o no daba beneficios, sino las manipulaciones coordinadas de los grandes inversores.

Wyckoff observó cómo estas campañas solían tener tres fases: primero, la acumulación por parte de los inversores profesionales durante algunas semanas; luego se desarrollaba un gran movimiento alcista y, por último, cuando el gran público empezaba a comprar, el profesional se deshacía de sus posiciones consolidando beneficios y dejando encerrados a los miles de inversores amateurs que habían comprado en la cima.

Los profesionales actúan bajo el principio de que el momento de comprar es cuando los precios están bajos, y el momento de vender cuando están altos. En primer lugar, la fase de acumulación es el proceso en el que los profesionales (manos fuertes), le compran poco a poco a las manos débiles tantos activos como les sea posible hasta que la oferta desaparece por completo. Al no haber resistencia que dificulte el ascenso, los precios subirán, dando lugar a una fase alcista de mercado.

Seguidamente, comenzará la fase de distribución, proceso en el cuál las manos fuertes venderán, poco a poco, sus activos hacia las manos débiles hasta que ya no quede nadie dispuesto a seguir comprando y los precios caigan por falta de demanda.

Si detrás del movimiento de los precios está la mano de dinero profesional con sus acciones de manipulación (acumulación y distribución), la opción que nos queda a los pequeños operadores es aprender a detectar las huellas que estos profesionales dejan cada vez que mueven ficha. Un operador que siga el método Wyckoff debe aprender a ser paciente y superar las trampas del mercado y actuar solo cuando muestre indicios claros de que el profesional disfruta de sus primeros beneficios.

Las leyes del mercado

El método Wyckoff analiza cómo funcionan los mercados financieros, a través de los procesos de acumulación y distribución, y las tres leyes del mercado: la ley de oferta y la demanda, la ley de causa y efecto, y la ley de esfuerzo y resultado.

La ley de oferta y demanda consiste en que el precio de cualquier bien o servicio (en nuestro caso, activo financiero) será el resultado de la interrelación entre aquellos agentes que ofrecen ese activo (la oferta) y la de aquellos agentes que quieren ese activo (demanda). Cuando la demanda excede a la oferta, el precio del activo tenderá a subir, y cuando la oferta es la que excede a la demanda, el precio tenderá a bajar. Así de sencillo.

Lo que ha trascendido de la ley de la oferta y la demanda, en el ámbito del análisis técnico, es que para que el precio de un activo suba (o baje) de forma “sana", el volumen (número de acciones objeto de compra-venta durante un determinado período de tiempo) tiene que acompañar al movimiento de una forma intensa, como síntoma de que la demanda supera a la oferta, o a la inversa.

Esta afirmación, sin más reflexión, ha llevado a muchos analistas técnicos a asociar la idea de que una subida (o bajada) del precio sin un excesivo incremento del volumen era sinónimo de un movimiento "pobre", sin futuro, condenado a fracasar. Sin embargo, esto no es cierto, ya que se ha obviado algo tan evidente como que, para que la demanda exceda a la oferta (o la oferta exceda a la demanda), no tiene porqué haber un incremento sustancial de la demanda sobre la oferta (o de la oferta sobre la demanda), que es lo que provocaría un incremento del volumen, sino que los precios podrían subir o bajar también por falta de interés de una de estas dos variables.

Esto no producirá, en ningún caso, un aumento en la actividad de negociación. Es decir, el precio puede subir, o bien porque la demanda aumenta respecto al nivel de oferta, o bien porque es la oferta la que “se retira" con respecto al nivel de demanda. Y por el contrario, el precio puede caer o bien por un aumento significativo de la oferta con respecto a la demanda, o bien porque es la demanda la que se retira. En los primeros casos, el volumen se incrementará a medida que el precio avanza, pero en los segundos no.

Esto es justo lo que ocurre cuando el profesional acumula o distribuye: necesitará testear si aún hay oferta o demanda en el contexto porque mientras haya, por ley de oferta y demanda, el precio no podrá subir o caer. El profesional sabe que mientras tenga oposición (oferta o demanda) que ponga en peligro sus intereses, el precio podría darse la vuelta y hacerle perder dinero. Por eso necesita estar seguro de que ya no tiene ninguna presión contraria que impida el movimiento de los precios a su favor.

En cuanto a la ley de causa y efecto, Wyckoff observó que todo desplazamiento del precio tiene un origen concreto que lo provoca. O dicho de otro modo, todo “efecto" tiene su “causa". Es decir, ningún movimiento del mercado es aleatorio, sino que es fruto de las maniobras provocadas por los profesionales, que, con sus procesos de acumulación y distribución, provocan los movimientos de los precios.

En tercer lugar, la ley de esfuerzo y resultado estipula que todo esfuerzo debe tener un resultado en armonía con dicho esfuerzo. El esfuerzo lo vemos en el volumen: un incremento de volumen significativo nos indica que el dinero profesional está esforzándose para “producir” un movimiento (de continuación o giro). Y la armonía la obtenemos en tanto en cuanto ese esfuerzo sea capaz de romper una zona significativa de soporte y resistencia, si sobrepasa una zona importante de suelo o techo.

Si, por el contrario, vemos que, ante dicho esfuerzo, el precio fracasa en su tentativa de ruptura, diremos que hubo “falta de armonía”, lo que nos sugiere que estamos ante un gesto de acumulación o distribución profesional que provocará un inminente giro del precio.

Esta ley es muy útil para intuir finales de tendencia. Cuando el precio se aproxima a una zona conocida de soporte o resistencia, es previsible que aparezcan nuevos operadores que apuesten por el giro. En principio no sabemos qué sucederá ni qué intenciones tiene el profesional en esa nueva zona, pero podemos leer sus huellas en el precio y el volumen. Si al llegar a ese nivel importante vemos un aumento significativo del volumen, podemos estar seguros de que el profesional está actuando, de eso no hay duda.

Las fases del mercado

En el segundo apartado ya hablamos de las distintas fases de mercado. Charles Dow diferenciaba entre acumulación, participación y distribución. Wyckoff, en cambio, añadía una más: acumulación, tendencial alcista (marking up), distribución y tendencial bajista (marking down). Sin embargo, nosotros nos centraremos en un esquema más detallado, el de Hank Pruden, el cuál distingue cinco fases bien diferenciadas, cinco alcistas y cinco bajistas, que van apareciendo de forma secuencial: A, B, C, D y E.

En primer lugar, durante la fase A, partimos de un mercado tendencial bajista, en el cual la oferta tiene el control del mercado. En esta tesitura, llega un momento en el que el precio está lo suficientemente bajo como para atraer el interés profesional. Es aquí cuando empezarán a adquirir títulos dando comienzo a la fase de acumulación.

Uno de los indicios más claros de que la demanda está posicionándose de manera decidida es el llamado “volumen de parada”. Este es uno de los gestos más significativos que nos ayudan a detectar la acción del dinero profesional. Se trata de un movimiento bajista del precio muy violento que paradójicamente esconde justo lo contrario de lo que aparenta: en vez de implicar una clara intención bajista, representa una clara señal de que el profesional está comprando de forma muy intensa.

El volumen de parada se puede expresar de dos maneras:

  1. Barra bajista de rango amplio, cierre en mínimos y volumen muy elevado.
  2. Grupo de barras bajistas sin apenas desplazamiento del precio y con un volumen muy intenso y constante en todas ellas.

En ambos casos dará la impresión de que se rompe el soporte o incluso lo hace sutilmente, dando la sensación de que el precio se desploma sin remedio. Esto infundirá temor en el inversor amateur, que empezará a vender títulos a los profesionales, justo lo que pretenden. El volumen de parada no implica que el activo deba girar de inmediato, ni que no pueda seguir cayendo.

En segundo lugar, tenemos la Fase B, la cual comienza cuando el precio vuelve a caer y rompe sutilmente el mínimo previo que marcó el volumen de parada. Se trata de un momento crítico, ya que si la demanda domina la situación, la caída debería producirse con poco volumen, menor que el volumen de parada. Este sería buen síntoma de que la oferta está exhausta y es incapaz de hacer caer el precio por debajo de esos niveles, devolviéndolo al rango de acumulación.

Esta fase tiene una triple función:

  1. Expulsar del mercado la poca oferta que aún pueda estar interesada en el corto plazo, ya que al ver la ruptura de la zona de soporte, precipitará sus entradas, inconscientes de que ya es la demanda la que tiene el control del mercado.
  2. Expulsar del mercado haciendo saltar los stops (orden automática que ejecuta la venta de un determinado activo si su precio desciende por debajo de un límite marcado) de aquellos operadores que supieron anticipar los primeros síntomas de acumulación, pero que precipitaron su entrada.
  3. Lucrarse con la maniobra. Los mismos profesionales provocan la caída con ventas que desequilibran el mercado por el lado de la oferta para luego recomprar más abajo y obtener un beneficio con la diferencia.

Una vez el precio recupera el rango lateral, aunque existan indicios de que el profesional está comprando, diremos que existe un equilibrio entre la oferta y la demanda que provocará que el precio se desplace dentro del rango de trading buscando los extremos y girándose en ellos fruto de ese equilibrio. Ya que, en la parte alta del rango de acumulación veremos incrementos de volumen como síntoma de que aún hay oferta flotante que impide la subida del precio. En la parte baja veremos incrementos de volumen que denotan que la demanda no permite que el precio pierda esos niveles.

En la fase C, el precio aún se encuentra dentro del rango lateral de acumulación. Cuanto más dure esta lateralidad, más potencial tendrá el desarrollo tendencial posterior (ley de causa y efecto). Antes de que esto suceda, el profesional necesita comprobar si la tensión vendedora ha desaparecido por completo, ya que mientras haya oferta abundante en el contexto (oferta flotante), el precio no podrá subir (ley de oferta y demanda).

Para testearlo, el profesional forzará un nuevo movimiento a corto que busque los mínimos previstos. Esto dará la sensación de que la fase bajista sigue aún viva y servirá de anzuelo para detectar cuántos operadores siguen apostando por el lado corto.

Si los profesionales detectan mucha actividad vendedora en esa caída, se retirarán de la batalla para o bien seguir con el proceso de acumulación iniciado un poco más tarde (tal vez a mejores niveles de precio), o bien para sumarse a la fiesta bajista si detectan que esta aún tiene contrario. Si comprueban que la oferta es residual y con apenas relevancia, sabrán que el precio estará listo para empezar a subir sin ningún tipo de oposición.

Una vez llegamos a la Fase D, sin oferta en el contexto, la demanda sabrá que ya tiene el control de la situación y los precios ahora ya no pueden hacer otra cosa que subir. Simple ley de oferta y demanda. Sin embargo, aún existe un último escollo para el incipiente rally alcista: la resistencia que forma la parte superior del rango lateral.

Esa zona es la última esperanza de la oferta, la última barrera que hay que superar para llegar a la conclusión de que la demanda ha ganado la partida de manera definitiva. Si el precio llega a esta zona y se encuentra una oposición demasiado elevada, la demanda tendría que retirarse sin pena de poner en peligro su inversión. Pero si detecta que esa oferta apenas tiene entidad (al igual que sucedía en la fase anterior), sabrá que todo su esfuerzo comprador ha tenido su recompensa lo que provocará que el precio rompa “a largo", saltando con decisión el rango lateral, absorbiendo la poca oferta flotante que quede en el contexto y entrando en una nueva zona de cotización camino de su objetivo.

Lo ideal es que el salto se produzca con una secuencia de barras alcistas de rango amplio, y cierre en máximos y volumen alto, a medida que penetra el área de resistencia. Esa será, sin duda, la mejor de las señales para estar seguros de que la tendencia alcista está en marcha y no tiene vuelta atrás. Es habitual que, después del salto, el precio realice un retroceso temporal para apoyarse en la resistencia superada. De este modo se traza una de las figuras chartistas más conocidas por todos los operadores: el pull- back.

Este instante es también decisivo, ya que si el precio es incapaz de entrar en el rango lateral recién superado, eso demostrará que la oferta está fuera de juego de manera definitiva, y que el rally alcista tiene todas las papeletas para continuar en desarrollo. Sin embargo, si el precio cae y entra de nuevo al interior del lateral, eso podría ser signo de que la oferta apareció de forma inesperada. Esto podría provocar una retirada de la demanda y una nueva excusa a los que se retiraron de la batalla, pero apuestan por las caídas.

Por último, llegaríamos a la Fase E. Supongamos que el pull-back fue exitoso y la oferta brilló por su ausencia. En este caso sabremos que la demanda tiene el control absoluto y deberíamos descartar por completo cualquier idea de buscar operaciones a corto. Nuestro objetivo en este escenario ha de ser o bien gestionar con habilidad las posibles operaciones que pudiésemos haber abierto con anterioridad, o bien tratar de abrir nuevas posiciones para aprovecharnos de la tendencia en curso.

Mejores zonas operativas alcistas

Las mejores zonas operativas (también conocidas como las posiciones primarias de trading), se encuentran tanto en el lado alcista como en el bajista. ¿Por qué son importantes? Es cierto que, las acciones, en el largo plazo y en términos generales, tienen un comportamiento netamente alcista. Peter Lynch dijo una vez que no sabía si los próximos mil puntos de Dow Jones serían hacia arriba o hacia abajo, pero que estaba seguro de que los próximos diez mil serían hacia arriba.

Es una evidencia que el mercado en su conjunto es históricamente alcista pero cuando nos referimos a empresas individuales, la realidad puede ser muy diferente. No cualquier empresa acabará incrementando su cotización, muchas desaparecerán. De hecho, de las treinta empresas que formaron parte del índice Dow Jones en 1928, solo queda una en la actualidad, General Electric. Por esta razón debemos cuidar en qué activos invertimos y en qué momento lo hacemos.

Las posiciones primarias alcistas se empiezan a gestar justo cuando el precio parece peligrar más que nunca. Y es precisamente en esos momentos de pánico extremo cuando el potencial alcista es más elevado.

La primera posición alcista, el spring, suele aparecer después de un fuerte volumen de parada, cuando el precio penetra el nivel de soporte del volumen previo. Este hecho aparenta, en principio, una situación de peligro para los intereses alcistas. Sin embargo, en la mayoría de los casos, como vimos antes, implica justo lo contrario: la demanda está trabajando en la sombra para acumular posiciones y tomar el control de la situación.

Como es lógico, siempre hablamos en términos de probabilidad, ya que nunca podremos descartar que, de repente, aparezca “nueva oferta" profesional dispuesta a hundir al precio y frustre los intereses de la demanda. Por eso es importante que cualquier idea de entrar largo se haya de plantear cuando el spring haya demostrado realmente que la oferta está exhausta.

El contexto también es importante. Por ejemplo, deberíamos sospechar de todo spring que se produce en una tendencia bajista que está en sus primeros estadios de desarrollo. Siempre es más deseable que el precio haya realizado un movimiento amplio, con diversos movimientos impulsivos bajistas y sus fases laterales de corrección correspondientes, y con el precio acariciando el objetivo teórico de la fase de distribución llevada a cabo en máximos de mercado.

Por esto, y por otras razones que veremos a continuación, hablaremos de diferentes tipos de spring, en función de su potencial alcista. La calidad del spring vendrá determinada, sobre todo, por cuatro factores:

  1. La importancia del área de soporte que se esté penetrando.
  1. El grado de penetración que se produzca en esa área de soporte.
  1. El rango del precio varía a medida que se acerca o penetra el área de soporte.
  1. El nivel de volumen varía a medida que el precio se acerca o penetra el área de soporte.

El rango del precio es el tercer elemento que tenemos que aprender a valorar. Las situaciones de mayor calidad son aquellas en que el rango del precio se va estrechando a medida que se aproxima o penetra el área de soporte. Sin embargo, podríamos ver rangos amplios en esa aproximación, pero en estos casos el precio debería regresar al rango de acumulación de forma rápida. Cualquier otro comportamiento podría significar que la oferta está tomando el control del mercado y que el precio podría seguir cayendo.

El volumen es el último factor que tenemos que observar, pero no por ello el menos importante. Si a medida que el precio penetra el área de soporte vemos que el volumen se incrementa y además el rango de las barras se ensancha, deberíamos poner en cuarentena el contexto alcista planteado. Lo ideal para considerar al spring de calidad es que el volumen promedio sea menor que el visto en el volumen de parada. En este sentido podemos encontrarnos con dos variantes:

  1. Que el volumen sea especialmente bajo mientras se dibujan barras de rango estrecho a medida que el precio toca o se sitúa por debajo del área de soporte.
  1. Que aparezca un pico de volumen en barras de rango especialmente estrecho cuando se produce ese contacto con el soporte o lo penetra sutilmente.

El primer caso sería síntoma de que la oferta no está presente y no hay intención de hacer caer al precio. El segundo indica que la demanda está posicionándose en el nivel de soporte y está lista para sorprender a la oferta. Ambos casos son síntomas significativos que favorecen el escenario alcista.

En segundo lugar, el test del spring representa, para la mayoría de operadores, la mejor de las posiciones primarias de compra. La razón principal la encontramos en el hecho de que ahora tenemos una información muy valiosa que antes no teníamos: el volumen de parada y el spring. Y aunque eso no es siempre garantía de éxito, qué duda cabe de que siempre será mejor arriesgar nuestro dinero con ciertos indicios de acumulación en el contexto que sin ellos.

El test es un movimiento bajista que corrige al impulso alcista que reacciona al spring y que devuelve el precio al interior del rango de acumulación. Este movimiento pretende comprobar (testear) qué grado de oferta flotante hay aún en el contexto, dado que, si hay demasiada, los intereses del profesional podrían verse frustrados.

Lo que consiguen con este gesto es tentar a la oferta a entrar a mercado: al ser un movimiento bajista y con la tendencia hasta hace muy poco también bajista, muchos operadores pensarán que los precios seguirán cayendo. Si el profesional detecta que esa oferta es demasiado elevada, aún tendrá tiempo de abortar su misión o sumarse a la fiesta bajista, imprimiendo así más fuerza bajista, si cabe, al mercado.

En estos casos diremos que el test ha fracasado y descartaremos, por el momento, cualquier escenario de compras. Al igual que en el spring, también podremos ver test de buena o de mala calidad. Los factores principales que nos ayudarán a discernir si estamos ante un tipo u otro serán (de nuevo) las variables del precio y del volumen.

El test ideal será aquel cuyo volumen promedio sea menor que el volumen promedio que se produjo en el spring y además se dibuje con barras de precio cada vez más estrechas a medida que se aproxima a los entornos de la zona del spring. Otro factor importante que hay que valorar será la profundidad que alcance el test corrigiendo al impulso previo. Lo ideal es que finalizase por encima del mínimo que hizo el spring. Si cae por debajo estaríamos, como mínimo, ante un test de mala calidad, y las posibilidades de que el precio termine subiendo disminuirían de manera considerable.

Por lo tanto, tenemos tres elementos para saber si el test está fallando o no:

  1. Que el test produzca un mínimo inferior que el mínimo que produjo el spring.
  2. Que el volumen promedio del test sea claramente superior al volumen promedio del spring.
  3. Que el test produzca un mínimo inferior al mínimo del spring, y además lo haga con un volumen promedio mayor.

Estos tres escenarios son malas noticias para los alcistas.

La tercera zona es el salto del arroyo. Imagina que el trader es un boy-scout, y el rango de trading es un arroyo sinuoso que bloquea su paso. El boy-scout debe encontrar una zona con menor nivel de agua para conseguir cruzar sin mojarse demasiado. Cuando lo encuentre, dará un gran salto.

El rango de trading es una zona que se construye con los mínimos que produce el spring y los máximos que produce el primer impulso alcista después de la parada (Pruden lo denominó automatic rally), mientras el precio se mantenga encerrado entre ambos extremos existe un equilibrio entre la oferta y la demanda que tenemos que respetar, aunque tengamos indicios de acumulación.

Solo cuando el mercado esté listo para saltar, saltará, cuando el profesional sepa que ya no hay oferta capaz de poner en peligro la subida. Existen tres factores principales para el salto:

  1. Los rangos son amplios.
  2. El volumen es creciente.
  3. Los cierres son en máximos.

Esta triple combinación nos demuestra que la demanda está absorbiendo la poca oferta residual que queda en la resistencia y que su interés por rematar la faena y hacerse con el control de la situación es definitivo.

Si decidimos no entrar ni en el spring, ni en el test, ni en el salto del arroyo, podemos hacerlo en el “back a la zona del arroyo”. Para muchos, la mejor zona de entrada. Tenemos “a nuestra izquierda" una información muy valiosa que delata el esfuerzo profesional por acumular posiciones: la parada, el spring, el test y el salto.

¿La contrapartida? Qué y cuántas más señales tengamos de “confirmación", menos potencial de recorrido queda. El back es la corrección que se produce después del movimiento de intención que perfora el rango de acumulación recién superado. En esencia, es la última oportunidad que se le da a la oferta para volver a luchar por el control del mercado. Lo normal es que esta no pueda y que esté exhausta.

En este caso, el back debería tender a buscar apoyo en la resistencia superada y continuar con la tendencia alcista en desarrollo. Si, por el contrario, la oferta aparece y presiona, devolverá el precio al interior del canal y habrá que revisar las expectativas alcistas.

No podemos calcular de antemano cuál será el punto de finalización del back. Sin embargo, hay ciertos aspectos que podemos valorar, como:

  1. El 50% del movimiento impulsivo que "saltó el arroyo".
  2. La resistencia del lateral roto que ahora podría actuar como soporte.

Como el 50% es un punto clave, lo ideal es que ese nivel quede por encima o en los mismos dígitos que la resistencia superada. Aquellas veces en las que el 50% queda por debajo de la resistencia se genera el riesgo adicional de que el precio se quede dentro del canal y fracase la tendencia alcista.

El carácter del precio y del volumen a la hora de realizar el back vuelven a ser determinantes. Si los rangos de las barras son amplios y el volumen se incrementa a medida que se penetra por la zona de salto, deberemos desconfiar del escenario alcista. Sin embargo, si el rango es cada vez más estrecho y el volumen decrece, las probabilidades de éxito aumentarán.

Incluso después de que el precio haya dejado el rango lateral por el lado alcista, existen más opciones para subirse a la tendencia en desarrollo. Hablamos de entrar en las correcciones normales durante el desarrollo tendencial. La mayoría de los avances tendenciales no se hacen de un tirón. Lo normal es que se realicen con una serie de movimientos impulsivos a favor de la tendencia seguidos de movimientos correctivos. Aspectos a tener en cuenta:

  • El carácter del precio y el volumen. Una corrección normal ideal debería presentar rangos de precios cada vez más estrechos y un volumen decreciente a medida que avanza hasta su punto de finalización. Si observamos que las barras empiezan a ensancharse y el volumen se incrementa, el mercado podría estar avisándonos de que la oferta podría estar apareciendo.
  • La posición del precio dentro de la tendencia: lo normal es que un movimiento alcista se desarrolle dentro de un canal delimitado por los mínimos de correcciones y por una paralela trazada por el final de los movimientos impulsivos. Si el precio está de la mitad para arriba dentro de ese canal, corremos el riesgo de que el mercado nos saque de forma precipitada, ya que lo habitual es que el precio utilice los extremos de canal para apoyarse y realizar sus giros. Si observamos que los rangos del precio son cada vez más estrechos y el volumen es decreciente, en confluencia con la parte baja del canal y con los entornos del 50%, tendremos más que buenos argumentos para plantear una entrada bajo la expectativa de que el nuevo impulso está a punto de arrancar.

Mejores posiciones operativas bajistas

El acercamiento de Wyckoff no solo es útil para aprovechar mercados alcistas, como acabamos de ver, sino también para aprovechar mercados bajistas. La primera oportunidad bajista la llamamos upthrust y es la homóloga del spring, pero en techos de mercado. Después de que hayamos visto un volumen de parada en máximos, el precio podría verse tentado a seguir subiendo, perforando los máximos previos. Como sin duda adivinarás, esta aparente ruptura, lejos de encerrar un deseo del profesional por hacer perdurar la tendencia alcista, tiene otros propósitos bien distintos:

       1. Servir de anzuelo para aquella demanda flotante que aún confía en el potencial alcista del mercado, sin ser consciente de la que le espera.

  1. Expulsar a los operadores que interpretaron correctamente el escenario bajista, pero se precipitaron en la entrada.
  1. Lucrarse con la maniobra provocando un desequilibrio temporal por el lado de la demanda para hacer subir el precio de forma artificial y revender más arriba, ganando con la diferencia de precios.

Obviamente no todas las rupturas serán upthrust con implicaciones bajistas. Es importante que valoremos algunos factores para determinar si estamos realmente delante de un upthrust de buena o de mala calidad:

  • Grados de agotamiento de la estructura alcista y zona de resistencias. Un upthrust después de grandes movimientos alcistas en zonas de resistencias importantes tiene más posibilidades de tener éxito y de terminar en un escenario bajista.
  • Carácter del precio y del volumen. Cuando el precio penetra en el área de resistencia con rangos amplios, volumen creciente y cierre en máximos, lo más probable es que ya no estemos ante una situación de upthrust de calidad. Sin embargo, si los rangos de los precios son cada vez más estrechos y el volumen es decreciente, nos indica que o bien la demanda empieza a no estar interesada en precios más altos, o bien es la oferta la que está irrumpiendo para frenar el avance del precio. La clave reside en la cantidad de volumen con la que se desarrollen ambas situaciones: si el volumen es decreciente, eso es síntoma de que la demanda está exhausta, y si el volumen es creciente, eso es síntoma de que es la oferta la que está entrando en el mercado.

La entrada en el upthrust no es la mejor de las opciones (al igual que no lo era entrar en el spring), porque, aunque es cierto que tiene una ratio de beneficio-riesgo muy amplia, apenas tenemos indicios de que los profesionales hayan empezado a distribuir de forma decidida. Por eso, la mayoría de operadores prefieren plantearse la entrada en el test del upthrust.

Después de un escenario de upthrust, el mercado reaccionará con un primer movimiento bajista que normalmente llevará al precio hasta la mitad del rango de distribución. Después de ese impulso bajista, lo habitual es que se produzca un movimiento alcista de corrección que no debería superar el máximo producido por el upthrust. Si esa corrección es normal, debería corregir aproximadamente hasta los entornos del 50% del impulso previo y, en su cenit, presentar barras de precio estrechas y con poco volumen. Esto será síntoma de que la demanda ha desaparecido.

De forma ocasional podríamos ver aumentos de volumen y que aun así fuera buena señal para los cortos. En estos casos, las barras del precio deberían ser estrechas para denotar que la oferta está presionando, ya que si se ensanchan podría deberse a que la demanda está entrando en escena y pone en peligro el escenario bajista planteado.

Otras zonas que debemos vigilar para determinar el punto exacto de finalización del test son el nivel de resistencia que produjo el upthrust, la resistencia del volumen de parada previa y las áreas de precio donde se haya producido mucho volumen; en concreto, los picos de volumen en el mismo upthrust que denoten que mucha oferta profesional ha entrado en escena para detener el avance del precio.

Que el test supere el máximo producido por el upthrust no implica que haya que descartar el escenario bajista. Eso sí, habrá que llegar a la conclusión de que no es el mejor de los escenarios y podremos afirmar que el test no ha sido de mucha calidad. En estos casos, lo habitual es realizar un test adicional que pruebe si realmente la demanda está exhausta y el mercado está listo para desarrollar una tendencia bajista.

La siguiente fase propicia para la inversión es el deslizamiento del hielo: mientras el suelo permanezca sólido, no habrá riesgo. Pero si el suelo cede y el hielo se resquebraja, se precipitará al fondo del agua. Aun así, hay posibilidad de encontrar apoyo y salir a la superficie. Pero sino, la caída será inevitable y mayor.

Esto es básicamente lo que sucede en techos de mercado: cuando el precio pierde el soporte del rango de distribución porque ya no hay demanda flotante capaz de subir los precios, el precio se deslizará a través del soporte del rango (el hielo), lo que provocará un impulso corto con intención.

Si la demanda es capaz de reestructurarse, el precio tal vez pueda recuperar la zona del hielo perdida y continuar con la tendencia alcista, si no, la oferta sabrá que tiene el control del mercado y veremos precios cada vez más bajos en el desarrollo de una fase tendencial bajista.

A continuación encontraríamos el back a la zona de hielo. El back es el fracaso de la demanda (o de nuestro boy-scout) en su intento de recuperar el rango de distribución perdido. Es una de las entradas favoritas por la mayoría de los operadores que utilizan el precio y el volumen para analizar el mercado, ya que son zonas de entrada que permiten arriesgar nuestro dinero con una información muy valiosa “a nuestra izquierda": el volumen de parada, el upthrust, el test y el deslizamiento del hielo.

Pero hay backs mejores que otros. El mejor escenario que nos podemos encontrar a la hora de plantear la entrada en el back es el siguiente:

  1.  Tener a la izquierda un contexto de distribución evidente y claro.
  2. Que el deslizamiento se haya producido con un movimiento claro de intención: barra de rango amplio, cierre en mínimos y volumen creciente.
  3. Que el carácter del precio y el volumen en el momento del back sea de debilidad, es decir, rangos estrechos y volumen decreciente a medida que se aproxima a su final. En ocasiones podríamos ver el volumen repuntar. Si lo hace con rangos de precios cada vez más estrechos, ello será síntoma de que la oferta presiona al precio para impedir que recupere el canal. Pero si el rango se ensancha, eso podría ser síntoma de que la demanda está tomando el control de la situación y podría hacer fracasar la tendencia bajista en ciernes.

El último tipo de oportunidades primarias de venta son las correcciones a los impulsos cortos una vez la tendencia bajista ya está en marcha. Sabemos que el precio no se desplaza hasta sus objetivos de un tirón, sino que lo hace a través de movimientos impulsivos (en este caso bajistas), seguidos de correcciones.

A priori, no podemos saber cuántas correcciones nos regalará el mercado hasta llegar a su objetivo, pero podemos ayudarnos de los siguientes elementos de observación para cribar si, efectivamente, estamos ante una mera corrección o ante un giro de mercado más significativo:

 

  1. Las correcciones tienden a finalizar en los entornos del 50% del impulso previo (con el margen de seguridad que ya conocemos). Aquellas correcciones que apenas profundizan son a priori las predominantes, pues sugieren que la demanda no tiene entidad para hacer subir el precio. Como contrapartida a una situación así, una entrada muy abajo nos obligaría a situar un stop muy alejado, y eso pondría en peligro nuestro objetivo de beneficio-riesgo.
  2. Al final de cada corrección, el precio debería presentar rangos estrechos y el volumen bajo, como síntoma de que la demanda no tiene fuerza y el precio está a punto de reanudar el camino bajista. De manera ocasional podríamos ver repuntes del volumen al final de las correcciones, pero deberían venir acompañadas de barras de rango estrecho. Eso nos diría que la oferta entra en escena para bloquear el avance del precio. Si el rango se ensanchase, tanto si viene acompañado de volumen como si no, deberíamos poner en cuarentena el escenario bajista: podría ser síntoma de que la demanda está actuando para tomar el control de la situación.

Conclusión

El método Wyckoff se basa en el análisis del mercado a través del uso de gráficos. Para ello, utilizamos únicamente el precio y el volumen, prescindiendo de cualquier otra herramienta o filosofía analítica.

El método Wyckoff tampoco trata de adivinar lo que hará el mercado. No pronostica nada, sino que esboza un escenario de probabilidad; ya que siempre actuamos y tomamos decisiones en base a la información pasada y nunca en lo que pensamos que podría pasar. Esta es la diferencia entre tomar decisiones pensando en los resultados (invertimos porque esperamos que pase algo) y tomar decisiones por principios (invertimos porque ha sucedido algo y siempre que esto sucede tengo que operar, porque existen muchas posibilidades de que suceda algo concreto que me interesa).

El método Wyckoff es una forma de leer y operar en el mercado, no un sistema de inversión con reglas concretas de entrada y salida. Un sistema de inversión se compone de dos elementos clave: el conocimiento del mercado a través de una filosofía especulativa determinada y el ajuste personal que tenemos que definir (siempre dentro del marco analítico que hemos definido), que nos diga cuándo entrar y salir de una operación, cuántas veces lo tenemos que hacer, cuánto dinero tenemos que arriesgar y en qué productos tenemos que operar, entre otros factores. Wyckoff se centra en lo primero, lo segundo te corresponde a ti definirlo en función de tu situación y preferencias.

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Biografía del autor

Enrique Díaz Valdecantos

Enrique Díaz Valdecantos se dedica al trading desde hace años. Es coordinador y fundador de Precio y Volumen Formación, S.L. (www.precioyvolumen.com), analista bursátil y trader. Tiene titulación en (BA) Business Administration por la Anglia Polytechnic University (UK), Máster en Análisis Bursátil, Inversiones Financieras y Valoración de empresas por la Universidad de Sevilla y especialización en Banca Privada y Asesoramiento Financiero por el IEB (Instituto de Estudios Bursátiles), aparte de haber realizado múltiples cursos de especialización en instituciones. Imparte conferencias sobre trading en eventos como el BCNTradingPoint y escribe en diversas revistas especializadas.

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Ficha técnica

Editorial: Profit Editorial

ISBN: 8416583137

Temáticas: Mercados financieros

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