El efecto Checklist

Resumen del libro

El efecto Checklist

Por: Atul Gawande

Cómo utilizar las listas de comprobación para manejar la complejidad extrema
Lectores 1010
Favorito 79
Comentarios 10
A+

Introducción

 

A comienzos del siglo XXI hemos acumulado unos conocimientos tremendos y los hemos puesto en manos de las personas mejor formadas, más cualificadas y trabajadoras de nuestra sociedad. No obstante, ese saber es a menudo inmanejable. Los fracasos evitables son frecuentes y persistentes, incluso desmoralizantes y frustrantes, en muchos campos que van desde la medicina a las finanzas, desde el mundo empresarial a la política. El motivo es cada vez más obvio: el volumen y la complejidad de nuestros conocimientos han superado nuestra capacidad individual para hacerlos realidad de forma correcta, segura o fiable.
Por ello necesitamos una estrategia diferente que nos ayude a evitar el fracaso basada en la experiencia, que aproveche el conocimiento que poseemos y, a la vez, compense de algún modo nuestras inevitables insuficiencias humanas. La buena noticia es que esa estrategia existe, aunque por su sencillez pueda llegar a parecer casi ridícula a quienes hemos pasado años desarrollando meticulosamente nuestros conocimientos y el uso de tecnologías cada vez más avanzadas.
Dicha estrategia es algo tan simple como una lista de comprobación. Gracias a ella, ha sido posible desarrollar algunas de las actividades más difíciles, desde pilotar aviones hasta construir rascacielos de una enorme sofisticación, desde la seguridad nacional a la cirugía.

El problema de la complejidad extrema

Rescatar a una persona ahogada no se parece en nada a lo que vemos en la televisión, donde unas cuantas compresiones torácicas y alguna respiración boca a boca siempre parecen devolver la vida, entre toses y expectoraciones, a alguien que tiene los pulmones llenos de agua y el corazón parado. Para hacerlo de verdad se necesita un montón de gente que ejecute con precisión miles de pasos: colocar los tubos de la bomba corazón-pulmón, mantener limpias y esterilizadas las vías, el pecho abierto, los fluidos del cerebro expuestos y, además, mantener encendida y en funcionamiento una batería de máquinas temperamentales. El grado de dificultad que entraña cualquiera de estos pasos es considerable. A eso hay que añadirle la dificultad de orquestarlos en la secuencia correcta, sin olvidar nada, y la dificultad añadida que conlleva hacer un lugar a la improvisación que no sea demasiado grande.
Por cada persona que se consigue rescatar del ahogamiento, hay otras tantas que no se salvan porque las máquinas se pueden averiar, el equipo puede no lograr ponerse en marcha con suficiente rapidez, alguien se olvida de lavarse las manos y se produce una infección, etc. La medicina se ha convertido en el arte de manejar la complejidad extrema y en un experimento para comprobar si los seres humanos podemos dominar realmente semejante complejidad.
La última edición de la clasificación internacional de enfermedades realizada por la Organización Mundial de la Salud distingue más de trece mil enfermedades, síndromes y tipos de lesión. Y para casi todas ellas existe algún tipo de respuesta; si no podemos curar la enfermedad, por lo menos somos capaces de reducir sus daños y el sufrimiento que causa. No obstante, los pasos que hay que dar para lograrlo son siempre diferentes y casi nunca sencillos. En la actualidad, los médicos tienen a su disposición más de seis mil fármacos y más de cuatro mil procedimientos médicos y quirúrgicos, cada uno con sus requisitos, riesgos y consideraciones diferentes. Son muchas cosas para tener en cuenta y aplicar correctamente.
El rompecabezas fundamental de la atención médica contemporánea es tener un paciente desesperadamente enfermo y que haya que tener los conocimientos claros y asegurarse de que las ciento setenta y pico tareas cotidianas que vienen a continuación se hagan correctamente para poder salvarlo. Es una complejidad detrás de otra y hasta especializarse comienza a parecer inadecuado.
La respuesta de la profesión médica a esta complejidad ha sido pasar de la especialización a la superespecializacion. Los médicos se toman el tiempo de practicar y practicar en una sola dirección hasta que son capaces de hacerlo mejor que cualquier otra persona. Las dos ventajas principales que tienen sobre los especialistas comunes son un mayor conocimiento sobre los detalles importantes y una habilidad adquirida para manejar la complejidad de esa especialidad. Sin embargo, el grado de complejidad sigue aumentando y tanto para la medicina como para las otras disciplinas se ha complicado hasta tal punto que resulta imposible, hasta para los médicos más superespecializados, evitar los errores.
El desafío es el siguiente: ¿qué hacemos cuando no basta con ser un experto?, ¿qué hacemos cuando hasta los superespecialistas fracasan?

Para continuar leyendo

Biografía del autor

Atul Gawande

Atul Gawande, nombrado Mac Arthur Fellow en 2006, ejerce como cirujano general y endocrinólogo en el Brigham and Women’s Hospital de Boston, es colaborador de The New Yorker, profesor de las facultades de Medicina y Salud Pública de Harvard y director del programa La cirugía segura salva vidas de la Organización Mundial de la Salud. Sus dos libros anteriores, Mejor y Complicaciones, también publicados por Antoni Bosch Editor, han sido éxitos de venta del New York Times.

Comentarios

Una reflexión para aplicar en la vida

Me llevo la idea de tener listas de comprobación "rutinarias" y listas de comprobación "anómalas" para los casos especiales. Las pienso utilizar tanto para mis hábitos Ejm "Lista de comprobación de bienestar físico" Entonces por ejemplo allí pondré lo que debería de hacer cada día para mantener mi bienestar físico. Seria una forma en la que sistematizo esa parte.

Muy útil para cualquier aspecto, tarea y profesión

Fue un libro excelente. Fortaleció la metodología.

Es un libro interesante con muchas utilidades prácticas

Muy útil entender cómo crear una buena lista que nos haga más sencillo el trabajo

Honestamente, me parece un libro imprescindible, y el resumen es exquisito

muy bueno, a veces olvidamos el poder de las herramientas más simples