Construye tu sueño

Resumen del libro

Construye tu sueño

Por: Luis Huete

Estrategias para el progreso profesional y personal
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Introducción

 

A nuestro alrededor encontramos abundantes biografías y ejemplos de personas que han alcanzado unos excelentes niveles de éxito o progreso social en sus vidas y que, a pesar de ello, han tenido una existencia amarga y desdichada. La felicidad y la agradable sensación de vivir o haber vivido una vida bien lograda requieren más que éxito o prestigio; son el resultado de una conjunción armónica entre el progreso social y el progreso individual, que se retroalimentan formando un círculo virtuoso en el que mejoramos para dar y damos para mejorar.
Todos los seres humanos llegamos al mundo con tres recursos personales de inestimable valor –inteligencia, emociones y voluntad– que vamos desarrollando a lo largo de nuestra vida; los logros que alcancemos como individuos y como seres sociales dependen de nuestra capacidad para gestionar esos tres recursos. En la medida en que cada persona es la única dueña de su propia vida, el reto de construir mejores sueños y llegar a realizarlos pasa necesariamente por su capacidad para administrar adecuadamente sus recursos personales. Y ese es un proceso ininterrumpido que se va desarrollando todos los días con cada decisión que una persona toma. Por ello, en lugar de incurrir en pretextos para justificar ante otros o ante uno mismo los errores cometidos o los problemas enfrentados –como sucede cuando se asumen actitudes victimistas, pesimistas o cínicas– es necesario saber tomar mejores decisiones y estar en capacidad de asumir la responsabilidad por ellas, a sabiendas de que los errores ocurren y que de ellos es mucho lo que se puede aprender.
Con las herramientas adecuadas toda persona puede construir su sueño personal, ambicionando en él cosas que podrían parecer imposibles en el momento en que las plantea, y hacer de su vida una experiencia interesante, intensa, emocionante, inteligente y reconfortante, que le permita ir cristalizando ese sueño que se ha trazado. Sin embargo, para que dicha experiencia sea integral, hay que saber escuchar y atender las necesidades emocionales avanzadas, que son aquellas que no demandan el éxito sino la expansión de los recursos personales –inteligencia, emociones y voluntad– y la capacidad de ponerlos al servicio de las demás personas.
Este libro se basa en la creencia de que todo ser humano, además de ser responsable de su propio progreso individual, puede mejorar su capacidad de influir positivamente en el progreso de los demás. Para ello, construye una serie de modelos explicativos que le permiten al lector identificar sus fortalezas y sus debilidades personales, y en cada caso va delineando recomendaciones para alcanzar una vida bien lograda y hacer reales los sueños que uno mismo se va trazando.

Armonía entre los opuestos

Construir los propios sueños exige un alto conocimiento de uno mismo; si alguien quiere saber qué es lo que quiere en la vida, primero debe preguntarse quién es él. Y en la ardua tarea de describirse y conocerse a uno mismo la capacidad de observar y entender a los otros ofrece una ayuda muy valiosa. Existe una matriz muy sencilla para definir el tipo de mentalidad o de sensibilidad de una persona, ubicándola en un plano cartesiano en el que se cruzan dos ejes: “datos/conceptos” en el horizontal y “cercano/lejano” en el vertical.
Para ubicar a una persona hay que comenzar por escuchar la calidez de su discurso y determinar si apela constantemente a enfoques de tipo racional, refiriéndose a hechos y a datos demostrables, o si se inclina más por un discurso de índole emocional, aludiendo a ideas, conceptos o modelos indemostrables. Si bien ninguna persona está ubicada en un único eje, y los discursos cotidianos suelen entremezclar elementos racionales y emocionales, la observación atenta de otras personas –o de uno mismo– permitirá extraer una tendencia más acentuada en cada individuo.
El siguiente paso consiste en observar si la persona pone más énfasis en las cosas “cercanas”, como su casa, los asuntos concretos y su intimidad personal, o si por el contrario tiende a hablar de lo “lejano”, como lo que sucede en el mundo, en la economía o en la política. Los primeros son más reflexivos y tienden a hablar poco, mientras que los segundos suelen ser más extrovertidos y tienden a hablar mucho.

Al cruzar estos dos ejes surge una matriz que define cuatro personalidades diferentes. Los de mentalidad anglosajona, con una aproximación racional hacia la vida e interesados en lo global y distante, son muy dados a la estrategia, al análisis del entorno, a los negocios que involucran operaciones complejas y a la competencia. Este tipo de personas tienden a ser ambiciosas, buenas organizadoras, individualistas y dominantes, al tiempo que eluden el conflicto, evitan hablar de sus propios sentimientos y son propensas a utilizar medios innobles para alcanzar sus propias metas.
En el cuadrante superior derecho se ubican los de mentalidad latina: se trata de personas que están igualmente preocupadas por lo global, pero lo asumen desde una perspectiva menos estructurada y más pasional. Este tipo de personas tienden a ser creativas, simpáticas y abiertas al cambio, al tiempo que se ven inclinados al desorden, la superficialidad, el esnobismo y hasta la exageración. En síntesis, se trata de personalidades seductoras pero inconstantes, influyentes pero excesivamente preocupadas por la opinión de los otros y el reconocimiento ajeno.
En la parte inferior derecha se encuentran los de mentalidad asiática, que privilegian igualmente lo emocional o intangible sobre lo racional o concreto. A quienes tienen esta visión del mundo les gustan las relaciones íntimas, las redes de confianza, el trabajo en equipo, la familia y la tradición. Así, tienden a establecer buenas relaciones laborales y a establecer puentes de intimidad con las otras personas. Pero al mismo tiempo, adolecen en ocasiones de una tendencia a ceder fácilmente sus propios intereses y de la incapacidad de enfrentarse a otras personas en conflictos agresivos. Son, en general, personas humildes, obedientes, pacíficas y flexibles.
Por último, en el cuadrante inferior izquierdo se ubican los de mentalidad germánica, que son quienes conjugan la reflexión íntima con la racionalidad. A estas personas les gusta lo cuantificable, el orden y la sistematización y son organizados, analíticos y capaces de resolver problemas prácticos. Sin embargo, suelen ser rígidos, poco abiertos al cambio y a la innovación y les cuesta trabajo realizar varias tareas al mismo tiempo. En general son personas conservadoras que valoran la estabilidad y la existencia de regulaciones claras. Los científicos, informáticos y auditores suelen pertenecen a este grupo.
Pues bien, una vez establecida esta categorización, usted debe ubicarse en el plano, aclarando que aunque su personalidad no se ajuste perfectamente en una de las tipologías propuestas, siempre es posible definir una tendencia, al observar los rasgos que predominan sobre los otros.
Es usual que una persona comparta rasgos de dos mentalidades que colindan horizontal o verticalmente, pero es muy poco común encontrar personas cuya personalidad reúna elementos antagónicos, es decir que mezcle las características de un plano con las de aquel otro plano que se ubica en diagonal. Así, es probable encontrar personas con rasgos de latino y de anglosajón, pero es improbable encontrar personas con rasgos latinos y germánicos. Y, sin embargo, es en la capacidad de gestionar esa polaridad en donde radica el éxito para construir los propios sueños.
La armonía entre los opuestos es la mayor fuente de enriquecimiento personal. Quienes son capaces de abrirse a los puntos de vista más distantes a los suyos son quienes tienen las mejores herramientas para comprender la realidad. Por ello, al momento de forjar equipos empresariales, constituir familias, o iniciar empresas conjuntas, conviene acercarse a personas cuya mentalidad se ubique en la diagonal de la de uno mismo. Al fin y al cabo, “las personas iguales a ti, a largo plazo, no te añaden gran cosa”.

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Biografía del autor

Luis Huete

Luis Huete es licenciado en Derecho, MBA por IESE Business School y doctor por la Universidad de Boston. Su tesis doctoral fue premiada por el Decision Science Intitution como la mejor finalizada en EE.UU. en 1988. Es profesor del IESE desde 1982 y dirigió su MBA entre 1988 y 1991. Ha dado clases en Harvard Business School (Boston), ESMT (Berlín), Thunderbird (Ginebra), ISEM (Madrid) y San Telmo (Sevilla), entre otros.

Ficha técnica

Editorial: LID

ISBN: 9788488717719

Temáticas: Habilidades directivas

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