Charlas TED

Resumen del libro

Charlas TED

Por: Chris  Anderson

La guía oficial TED para hablar en público
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Los fundamentos

 

Casi todo el mundo ha experimentado el miedo a hablar en público alguna vez, y para muchos este miedo es incluso mayor que la muerte. Pero ¿cómo es posible? No hay ninguna tarántula oculta tras el micrófono, ni el público te atacará con lanzas si lo haces mal. ¿Por qué, entonces, tanta angustia?
Pues porque hay mucho en juego, no solo en la experiencia del momento, sino en nuestra reputación a largo plazo. Y esto era lo que más temía Monica Lewinsky.
Resulta que hace unos años salió a la luz un escándalo entre el presidente estadounidense de entonces, Bill Clinton, y Monica Lewinsky. Monica fue criticada y humillada en público por la aventura que tuvo con el presidente, pasando por una experiencia tan intensa que a punto estuvo de destruirla. Diecisiete años más tarde, Monica se encontraba en el escenario de TED para dar su charla.
Como te imaginarás, “nerviosa” es poco para describir cómo se sentía Monica. Temía quedarse en blanco frente al escenario, no saber transmitir lo que pretendía… y lo peor: que la gente la juzgara de la misma forma que había hecho años atrás.
Monica estaba aterrada, pero sabía que lo que tenía que decir era algo valioso. Tras prepararse mentalmente, subió al escenario y usó ese miedo como motivación para dar su charla.
Al día siguiente, la charla de Monica tenía más de un millón de visualizaciones en internet, llena de comentarios entusiastas sobre su actuación. Muchas personas recibieron la charla como un regalo, e incluso gente que la había criticado hacía años le pidió disculpas por juzgarla.
Monica solo tomó algo que le importaba profundamente y lo reconstruyó en las mentes de sus oyentes. Y esa es precisamente tu misión como conferenciante.
Ese algo que debes transmitir es una idea: una construcción mental con la que los demás pueden quedarse, de la que pueden apartarse, que pueden valorar, y que en ciertos aspectos puede cambiarlos.
Una idea puede cambiar la visión del mundo de la gente. Si logras invocar una idea poderosa en la mente de las personas, habrás hecho algo asombroso. Les habrás ofrecido un regalo de valor incalculable. En un sentido muy real, un trocito de ti se habrá convertido en parte de ellos.
Lo más probable es que haya en ti muchas más cosas dignas de compartir de lo que tú mismo eres consciente. Has vivido una vida que es tuya y solo tuya. Hay experiencias que has tenido solo tú. Hay visiones que puedes extraer de algunas de esas experiencias y que merece la pena compartir. Solo hace falta averiguar cuáles son.
Piénsalo un momento: ¿cuál es la idea que más te gustaría esparcir en la mente de los demás? La posibilidad de hablar en público puede ser el empujón que necesitas para comprometerte con un proyecto de investigación serio, y aprender de aquello que en el futuro te gustaría transmitir.
Ten en cuenta que, para que al público le merezca la pena el tiempo que dedica a tu charla, lo que digas tiene que basarse en algo con cierta profundidad. El estilo sin sustancia es espantoso; y, al igual que el público nos está prestando su atención, nosotros hemos de darles algo de valor.
Recuerda que lo más importante es acabar creando ese patrón en la mente de tus oyentes, y que el lenguaje que utilices debe ser compartido por quien habla y quien escucha.
Si empiezas solo con tu lenguaje, tus conceptos, tus ideas preconcebidas y tus valores, fracasarás. Empieza con los suyos. Solo a partir de ese territorio en común, quienes escuchan podrán empezar a construir tu idea en el interior de su mente y abrirás la posibilidad a que se inspiren para cambiar el mundo.

 

La línea argumental

El sentido de una charla no deja de ser más que decir algo con sentido. Para ello es fundamental que identifiquemos nuestra línea argumental, el hilo conductor que une todos los elementos de la narración y hace que cada idea esté conectada.
Fíjate por ejemplo en este libro. Hemos empezado con una historia que nos ha servido para introducir el poder de las charlas. Luego, hemos hablado del valor de las ideas y lo que tus experiencias pueden ofrecer, y los estamos usando como base para introducir el hilo argumental.
No tendría sentido que te hablara del hilo argumental sin primero convencerte de por qué has de hablar en público. Cada elemento tiene su función, y la línea argumental nos permite ordenarlos de forma que todos estén conectados.
Esta línea debería ser visible desde el principio para que la charla despierte el interés del público. Plantéate el ejercicio de encapsular el hilo argumental en una frase que no supere las quince palabras, pero que proporcione un contenido potente.
¿Cuál es la idea precisa que quieres construir en el interior de la mente de quienes te escuchan? ¿Cuál es la idea clave de tu charla? Habitualmente esta será la que definirá tu línea argumental, y los demás elementos le servirán de apoyo.
Ten en cuenta que solo se puede regalar una idea a una mente dispuesta a recibir ese tipo de idea. El público tiene que saber adónde te diriges, y así podrá seguirte.
Suena fácil, ¿verdad? O quizás no tanto. Construir una línea argumental a veces puede ser un trabajo difícil, y es habitual que los conferenciantes lo hagan de la manera equivocada.
La forma equivocada de condensar una charla es incluir en ella todo lo que uno cree que debe decir, pero recortando cada uno de sus elementos para que parezcan más breves. Déjame decirte que las líneas argumentales que conectan un número elevado de conceptos no funcionan.
Cuando uno pasa rápidamente de un tema a otro de forma resumida se produce una consecuencia drástica: los temas no impactan con fuerza. Tú conoces el trasfondo y el contexto de lo que estás diciendo, por lo que las ideas que aportas te pueden parecer profundas. Pero para el público que llega a tu trabajo virgen es muy posible que la charla le resulte conceptual, árida o superficial.
En realidad, se trata de una ecuación muy simple: una charla llena de conceptos equivale a una charla en la que esos conceptos están poco explicados.
Para decir algo interesante debes dedicar cierto tiempo a ocuparte de, primero, demostrar por qué importa lo que estás contando y, segundo, complementar todos los argumentos que aportas con ejemplos, historias y datos reales.
El problema es que explicar el porqué y acto seguido proporcionar ejemplos es algo que requiere su tiempo. Para ello debes reducir el conjunto de temas que abordar y limitarlo a un solo hilo conectado. En cierto sentido cubres menos, pero la repercusión será significativamente mayor.
Recuerda que el secreto del éxito de una charla depende a menudo de lo que se deja fuera de ella. Como en muchos otros ámbitos de la vida, menos puede ser más, y con la línea argumental filtraremos lo que de otro modo acabaríamos diciendo.
Al final, podemos ver una charla como si de un viaje se tratara, una aventura que emprenden juntos el que habla y su público. La línea argumental traza el sendero que sigue el recorrido, y el conferenciante es el guía del viaje.
Como cualquier guía turístico, el conferenciante debe empezar allí donde se encuentra el público, evitando dar saltos imposibles o cambios inexplicables de dirección. Tener claros todos los pasos del viaje te permitirá llegar al destino, un lugar nuevo y hermoso que tu público ha tenido la oportunidad de descubrir contigo.

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Biografía del autor

Chris  Anderson

Chris Anderson dirige TED desde 2001, una fundación sin ánimo de lucro que cada año celebra charlas de todo tipo. Tras haber estudiado filosofía, política y economía en la Universidad de Oxford, y trabajar como periodista, Chris ha dedicado su vida a expandir la influencia que TED tiene en el mundo, ayudando a miles de personas a transmitir ideas que merecen la pena compartir.

Comentarios

Este libro lo tengo en físico y me ha sorprendido la idea de que cada charla debería de tener algo que valga la pena compartir y comparto también esta de otro libro: Pregúntate si tu mensaje le ayuda por lo menos a una persona, y si lo hace, no tengas miedo de decirlo. Si crees que tu mensaje le puede ayudar a alguien, no dudes en compartirlo.

Pienso que ir con un buen descanso antes de dar una conferencia es mejor que ir destrozado por practicar toda la noche.

Tuve la oportunidad de leer el libro completo àntes de leer este resumen. Recomiendo la lectura del libro completo. Agrega mucho valor.

Increible, como la importancia de dar un mensaje es mayor a tus propios miedos

La importancia de conectar con el público dando un mensaje valioso, a veces menos es mejor! No hay que ser un experto, las metáforas calan más que los tecnicismos

Simplemente fantastico!!! Sencillo y aplicable y a la vez super completo.