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Resumen del libro

El tsunami tecnológico

Por: Ángel Bonet Codina

(¡ Y cómo surfearlo!)
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Introducción

¿Sabías que en este mismo momento te encuentras viviendo la más grande revolución que la humanidad haya experimentado en todos sus años de vida?

El mundo ha cambiado completamente en los últimos diez años. Y lo hará otra vez en los próximos diez. ¡Créeme! Esto ya ha pasado. La primera gran revolución en el mundo fue cuando nuestros antepasados descubrieron y, eventualmente, perfeccionaron sus herramientas para cazar, aprendieron a cultivar, y se volvieron sedentarios. Te estoy hablando del Neolítico. La segunda fue la ya conocida Revolución Industrial, que supuso un cambio drástico en la economía mundial y dio paso a la creación de las grandes ciudades y a la forma de vida que conocemos ahora. No obstante, una nueva revolución se avecina. Y aunque ya somos capaces de percibirla, lo que sabemos hoy no es nada comparado al tsunami que se viene.

Este tsunami del que te hablo no es uno provocado por los movimientos terrestres que ya conoces, sino por tecnologías que cambiarán la forma en la que vivimos. Cambiarán nuestras casas, nuestras empresas, nuestras ciudades, nuestras relaciones. Incluso cambiaremos nosotros. No se trata de una exageración ni de una estrategia de marketing para llamar tu atención. El tsunami tecnológico es real y no ha hecho más que empezar. Hay que prepararse para el impacto.

El riesgo de no hacer algo es tan alto como la oportunidad de hacerlo. Nunca hemos experimentado retos semejantes ni tenido tantas oportunidades para mejorar nuestras vidas. Una vez más, sobrevivirán los que mejor sepan adaptarse al cambio.

Una gran ola se avecina.

¿Estás preparado para surfearla?

Tecnologías disruptivas

Si te propones buscar “el causante” del tsunami tecnológico que se avecina, ni te molestes. Te equivocarás. La razón es simple. No hay solo un causante, sino varios. No es la tecnología, sino las tecnologías. Y más concretamente unas muy particulares: las disruptivas.

¿Y cuáles son esas?

Una tecnología es disruptiva cuando sus efectos cambian por completo nuestra forma de vivir de manera muy rápida y radical. Son aquellas innovaciones que transforman la vida, los negocios y la economía global. Su presencia en nuestras vidas ya está provocando un cambio en el mundo tal y como lo conocemos. No se trata de simples evoluciones, sino de cambios de paradigma. Tampoco se trata, por ejemplo, de inventar un automóvil mejor que el anterior, sino de reinventar la idea de lo que es la movilidad.

Existen muchas esferas sociales que se verán afectadas, por no decir que todas. Sin embargo, para que un cambio pueda permear en el resto de los ámbitos, debe primero incidir en dos: la vida de las personas y la actividad de las empresas. Por un lado, las compañías deben estar especialmente atentas a los cambios tecnológicos ya que de su rapidez y capacidad para adaptarse dependerá su subsistencia. Por lo tanto, tendrán que buscar la manera de crear y mejorar nuevas formas para llegar y satisfacer a sus clientes. Y todo antes de que la competencia lo haga.

Por otro lado, las personas debemos estar muy atentos a las implicaciones que tendrá adoptar nuevas tecnologías en nuestra cotidianidad. Tanto en la vida personal como en la profesional. ¿No querrás que una máquina te quite el empleo o sí?

Finalmente, puede que te estés preguntando: ¿cuáles son esas tecnologías que lo cambiarán todo?, ¿cuáles son las que provocarán el famoso tsunami del que tanto te hablo?

Pues bueno… algunas ya las habrás visto en el cine.

Pero no te confíes, esta vez no son ciencia ficción.

Robótica

Imagina que tienes programada una reunión con tus antiguos compañeros del colegio. Hace mucho que no ves a la mayoría de ellos y esperas charlar con cada uno para recordar viejos tiempos y ponerte al día con sus vidas. Cuando ingresas a la sala de eventos en la que se llevará a cabo la reunión, comienzas a reconocer antiguos rostros. Unos han llevado a sus parejas y otros han ido solos. Te encuentras presentándote con las parejas de tus colegas cuando, de repente, un amigo tuyo te presenta a su pareja y te dice que su nombre es TIFFANY 5000. Y como película de ciencia ficción, reconoces que su pareja es un robot sofisticadísimo. Su piel es de un material increíblemente similar a la humana, pero no solo eso, también lo es su pelo, boca, nariz y ojos.

¿Te imaginas?

Pues te sorprendería saber que en la actualidad no estamos muy lejos de tener robots como pareja. ¡Qué va! Estamos, de hecho, muy cerca de ello.

Los primeros robots sexuales y de pareja ya son una realidad. Cuestan entre $5000 y $10000 dólares y los clientes pueden personalizarlos eligiendo el tipo de cuerpo, el color del pelo y de los ojos, etc. Y es que la robótica, gracias al desarrollo de chips, sensores e inteligencia artificial, ha avanzado exponencialmente los últimos años. Los robots ya están entre nosotros desde hace tiempo y no tienen porqué tener brazos ni piernas. Puede que no los reconozcas, pero tú y yo los utilizamos todos los días. Solo basta con que revises el bolsillo de tu pantalón para corroborarlo.

No obstante, en unos años su presencia será más evidente. Por ejemplo, no es muy aventurado decir que en veinte o treinta años será muy probable que haya robots que sean tanto parejas como amigos de algunas personas. De hecho, el científico David Levy dice que en los próximos diez años es perfectamente creíble que una persona desee tener a un robot como cónyuge, uno que sea paciente, amable, cariñoso, fiel y respetuoso. ¡Ah!, y que no se queje.

¿Y qué me dices de tener a un robot como amigo?

Pepper es el primer robot con forma humanoide capaz de reconocer emociones humanas. Está específicamente diseñado para ser bondadoso y un excelente compañero del día a día. Además, puede adaptar su comportamiento al estado emocional de su interlocutor.

¿Qué tal sería irte de fiesta con él?

Por otra parte, si de cambios radicales hay que hablar, no se me ocurre un solo sector en el que no haya robots en el futuro. Por ejemplo, habrá robots médicos. Hoy en día el error médico es la tercera causa de muerte en Estados Unidos. Esto dejará de existir cuando se creen robots equipados con inteligencia artificial capaces de realizar diagnósticos perfectos y cirugías precisas. También habrá robots abogados. ¿Te imaginas que en un futuro solo tengas que platicarle tu caso a un robot para que este te ayude a resolverlo cien veces más rápido y eficaz que un humano?

Incluso, también habrá robots vendedores, artistas, choferes, cocineros, mineros, oficiales. La innovación es el límite. Aún no se sabe hasta dónde se llegará, pero sí sabemos algo: nuestras vidas no serán las mismas. Pues nuestras relaciones cambiarán, las empresas tendrán que reinventarse, nuevas profesiones nacerán. Todo esto y más en las próximas décadas.

Todo tendrá que replantearse.

Internet de las cosas

Una de las tecnologías más disruptivas y que ya están contribuyendo a cambiar nuestro mundo. Pero empecemos por el principio: ¿qué es el internet de las cosas?

Es la conexión entre el mundo físico y el mundo digital, o dicho de otra forma, la digitalización del mundo físico. Se trata de “sensorizar” el mundo físico para obtener información que, una vez analizada e interpretada, permita aplicarse para mejorar la toma de decisiones.

¿Y qué cosas pueden ser “sensorizadas” o “conectadas”? Simple: todo.

Es por eso que esta tecnología nos lleva a un mundo cada vez más automatizado e inteligente. Uno donde el entorno se adaptará a nuestros gustos y necesidades. Y como puedes imaginar, también afectará a la vida humana en todos los aspectos. El internet de las cosas transformará nuestras casas, nuestras ciudades y nuestros medios de producción. Incluso, imagina que acabas de salir de tu trabajo y te diriges a tu casa. Cuando estás acercándote a la puerta de tu hogar, la puerta te detecta y se abre sola para que ingreses. Después, unos sensores detectan tu presencia y encienden las luces del recibidor. Cuando te desplazas hacia la cocina, las luces se prenden a la vez que las luces de la sala que abandonaste se apagan.

Al llegar abres el frigorífico y este te recomienda qué puedes cenar con base en los productos que contiene, en tus gustos, y en que debe ser ligero porque es de noche y sabe que te dispones a dormir. Cuando terminas de cenar, el frigorífico detecta la ausencia de productos que consumes con regularidad y se programa automáticamente para pedirlos a la mañana siguiente. Finalmente llegas a tu dormitorio, cierras las persianas con tu móvil y te duermes.

¿Te gusta la idea? Ese es el futuro de las casas inteligentes, y como puedes darte cuenta, también es de los electrodomésticos inteligentes. Pero esto no acaba en los confines de tu hogar. La ciudad en la que vives también será inteligente.

¿Esto qué significa?

Podrás saber, a través de tu móvil, el tráfico exacto que hay en cada calle en cada momento. Los semáforos autorregularán su duración en función de la cantidad de autos en las calles. Los estacionamientos se llenarán de sensores y sabrás con exactitud cuáles son los espacios disponibles y cuáles no. Los sensores estarán en todas partes, incluso en las fábricas. Y esto es gigante por sus implicaciones. Si consigues sensorizar el proceso de producción obtienes varias cosas: sabes lo que ocurre de verdad, podrás saber lo que va a ocurrir, y podrás cambiar o mejorar cualquier paso en cualquier momento. El impacto será enorme. Es evidente en el plano social y económico, pero también en el ambiental.

Todo apunta a que, en el futuro de las cosas inteligentes, los beneficiados no seamos solamente nosotros.

También lo será el planeta.

¡Será increíble!

Inteligencia artificial

Seguramente ya esperabas ver a la inteligencia artificial en la lista de las tecnologías disruptivas que cambiarán el mundo.

¿Pero qué es en realidad?

Básicamente, la inteligencia artificial (IA) es dotar a una máquina de la capacidad de procesar información y proponer soluciones en función de unas reglas programadas previamente o en otras palabras, es la capacidad de las máquinas de reproducir la capacidad intelectual del ser humano. ¿De reproducir? O ¿superar?

En 1997, la inteligencia artificial Deep Blue venció al entonces campeón (y considerado el mejor jugador de la historia) de ajedrez, Gary Kaspárov. Y era de esperarse. Debemos tener en cuenta que un cerebro humano utiliza neuronas para pensar, y son bastante lentas. En comparación, una computadora utiliza pulsos eléctricos y “piensan” 7 veces más rápido que nosotros. Pero esto no será así por mucho tiempo.

Hoy día el único freno de la IA es la capacidad de computación. Pero esta es cada vez mayor. En 2024 un ordenador tendrá una capacidad equivalente al cerebro de una persona. Y en 2035-2040 el equivalente a todos los cerebros del planeta.

¿Y esto qué implicaciones tendrá para nuestra vida?

Por ejemplo, es probable que nuestros movimientos puedan ser muy predecibles gracias al análisis de big data, o sea, los datos que vamos dejando en cada decisión que tomamos: en cada compra, viaje, búsqueda. Esta capacidad de predicción ya es hoy una realidad en el mundo del eccomerce. Gracias a una serie de sofisticados algoritmos, hoy es posible predecir, por ejemplo, que cuando hace mal tiempo aumenta nuestro consumo de palomitas de maíz o también es posible saber que existe una relación directa entre la compra de pañales y la compra de cerveza. Cuando aumenta una, aumenta la otra. Son puros datos.

La medicina, por otro lado, será cada vez más inteligencia artificial. De hecho, un equipo de científicos de Estados Unidos y China ha desarrollado una herramienta que permite identificar dos enfermedades de retina que pueden provocar ceguera con un 95% de eficacia. Respecto a las empresas, me atrevo a decir que la IA proporcionará a las pymes una capacidad de empoderamiento espectacular. Tendrán, o alquilarán, un sistema inteligente que a partir de su información comercial y la de su entorno les sugerirá qué producto vender, dónde, cómo y en qué cantidad, con un margen de error mínimo.

Con un par de clics te habrás cargado a los responsables de marketing y ventas. Esto representa un riesgo para los que no sean capaces de adaptarse a esta nueva era de la humanidad. Lo que antes hacía una teleoperadora o un vendedor, ahora lo hace un sistema inteligente. Una programación de unos y ceros que aprende sola.

¿Hasta dónde llegaremos?

Conectividad móvil

Imagina que te encuentras en una biblioteca muy grande. Enorme. Enfrente de ti tienes un pasillo que no parece tener fin, libreros en los laterales y pasillos que parecen conectarse uno con otro. Además, la biblioteca no tiene un piso. Tiene cinco.

¿Qué estás haciendo ahí? Simple.

Debes buscar, entre todo ese extenso catálogo de libros, la forma de reparar la llave de agua rota de tu casa.

¿Te parece difícil?

Entonces multiplica el tamaño de la biblioteca por cien. A menos que exista una persona que conozca la librería en su totalidad y que te pudiera orientar para encontrar lo que buscas, solucionar tu problema sería imposible. Ahora imagínate que todos esos libros los llevas en tu bolsillo. En un pequeño aparato llamado smartphone. Ese dispositivo que tienes en el bolsillo te permite estar conectado con gran parte de la humanidad, acceder a la mayor fuente de conocimiento jamás imaginado y a conectarte digitalmente con el mundo físico.

Hoy hemos normalizado el uso del smartphone. Y hace falta mucha imaginación para que puedas darte una idea de cómo era el mundo antes de su creación. Hoy es prácticamente imposible concebir un mundo sin ellos. Y no es para menos. La industria de los dispositivos móviles se ha transformado y desarrollado de forma exponencial en tan solo diez años. En la actualidad, el 81% de los españoles utiliza un móvil inteligente frente al 41% de hace tan solo cinco años. Lo mismo ocurre en el resto de países.

La adopción de estos dispositivos se ha duplicado en el mundo en tan solo cuantro años, hasta alcanzar una penetración del ¡70% a nivel global! Hoy lo utilizamos para tomar fotos, reproducir música, ver videos, escuchar podcasts, realizar llamadas, comprar productos y servicios, mandar mensajes, llevar a cabo reuniones de trabajo y clases, GPS… ¡para todo! Es casi una prolongación de nuestro cuerpo.

Su impacto hasta el día de hoy es muy claro, ¿pero cómo lo será en el futuro?

Según la consultora Deloitte, para empezar, cada vez más personas en el mundo tendrán al menos un smartphone. Esto es imparable. Segundo, se extenderá el pago a través del móvil. Hasta el punto de ser el único medio por el cual se realizarán las transacciones, disminuyendo así el uso de la moneda física. Y por último, todas las personas tendrán acceso a internet. Sin importar el lugar en el que se encuentren en el mundo. Y de hecho, ahora mismo hay empresas mandando satélites al espacio para conseguirlo. Por otro lado, las empresas también resentirán el aumento de la conectividad global.

El cambio más importante será el llamado home office, que consiste en llevar a cabo las actividades laborales en casa sin la necesidad de trasladarte hasta una oficina. Puede que te parezca un cambio menor. Pero será una disrupción absoluta.

¿Te imaginas una empresa multinacional sin edificio central ni oficinas?

Cualquier compañía va a tener empleados en cualquier parte del planeta. La tecnología permitirá interactuar a distancia de manera todavía más fácil y eficaz que ahora. Una reunión virtual se percibirá prácticamente igual a una física. Por ejemplo, un chico de treinta años de Madrid podrá trabajar en una empresa ubicada en Los Ángeles mientras vive en Tailandia. Solo porque puede.

Todo esto supondrá el nacimiento de una cantidad inimaginable de servicios. Y aquellas empresas que no se adapten quedarán fuera del juego. El mundo físico y el mundo digital dejarán de sentirse como dos entes distintos. Todo lo contrario. Se fusionarán.

Vehículo autónomo

Un automóvil, como ya lo sabes y como su propio nombre indica, es una máquina capaz de moverse por sí misma. Por lo tanto, el vehículo autónomo no es más que un paso más en su desarrollo: un vehículo que no solo es capaz de moverse por sí mismo, sino que también es capaz de “conducirse” a sí mismo. Seguramente ya los conoces. Un vehículo autónomo no es más que el fruto de la robotización del vehículo tradicional y que es capaz de imitar las capacidades humanas de conducción y control, esto es, de percibir el medio que le rodea y moverse en consecuencia. Debido a que funcionan mediante diferentes tecnologías: láser, radar, lídar (Light Detection and Ranging), sistemas de posicionamiento global, visión computarizada, etc. No te voy a contar acerca de lo que son porque ya los conoces ni de cómo funcionan. Sino del cambio que provocarán en la humanidad.

Para iniciar, comencemos recordando que en el mundo se producen 1.300.000 muertes anuales por accidentes de tráfico. En su gran mayoría a causa de errores humanos y distracciones. Es la novena causa de muerte en el mundo. En Estados Unidos, se calcula que hasta el 94% de los accidentes de tráfico se deben a errores humanos, lo que significa que el vehículo autónomo puede acabar, de entrada, con el 94% de los accidentes de tráfico.

¿Puede haber mayor disrupción?

En este sentido, es el mejor avance en seguridad que se ha producido en los últimos años, pues su control es imposible de igualar por un ser humano. El vehículo autónomo representa un cambio de paradigma enorme en materia de movilidad, y las personas necesitaremos un tiempo para adaptarnos y reubicarnos. En un futuro no muy lejano, por ejemplo, estos automóviles alcanzarán el máximo nivel de automatización. Esto significa que el auto puede carecer de volante, palanca de cambio y pedales. Los ocupantes serán transportados sin intervenir en la conducción. Algunos aseguran, incluso, que en veinte años comprar un auto será un lujo o una excentricidad, como quien compra hoy un vinilo o un DVD.

Esto es debido a la cultura del pago por uso que se está extendiendo desde otros sectores, de manera que cada vez más personas, en especial jóvenes, consideran que no es importante tener un auto en propiedad. No obstante, existen una multitud de sectores que también se verán afectados: alquiler de autos, estacionamientos, compañías de seguros, talleres, taxis, grúas, compañías de autobuses, metro, tren, gasolineras, transporte de mercancías, etc. Como te he dicho muchas veces: todo cambiará.

Los vehículos autónomos predominarán, la industria del petróleo tendrá que transformarse, el pago por uso aumentará, no se necesitará más un carnet de conducir y no habrá estacionamientos. Todo esto, que hasta hace nada parecía pura ciencia ficción, se irá colando de manera paulatina en nuestras vidas. Hasta que llegue el momento en que nos parezca lo más normal del mundo.

La empresa y el consumidor del siglo XXl

Hasta aquí hemos visto en qué consisten las principales tecnologías disruptivas y cómo nos van a cambiar la vida en los próximos años. Ahora nos queda por ver cómo afrontar este enorme reto histórico como ciudadanos, empresarios, empleados, consumidores y sobre todo, como personas. En otras palabras: ¿cómo vamos a surfear este impresionante tsunami tecnológico que se nos viene encima?

Entonces, empecemos con las empresas, ¿qué tendrán que hacer para adaptarse?

En primer lugar, la empresa del siglo XXl debe tener siempre los ojos muy abiertos y tiene que entender qué es lo que está ocurriendo a su alrededor cada segundo. Porque si no lo hace, la historia ha demostrado que en el mejor de los casos será desplazada, y en el peor, sustituida. En este sentido de adaptación, el cambio más importante que tendrán que hacer es reinventar por completo la manera en la que se organizan internamente. Por ejemplo, anteriormente, las empresas de la “vieja economía” trabajaban en departamentos independientes, tenían mucha burocracia interna, eran extremadamente jerárquicas, no innovaban y tampoco asumían riesgos. Esta estructura prevaleció durante décadas, pero hoy la economía es muy distinta. Los nuevos players nacen con nuevo ADN totalmente adaptado al siglo XXl.

En la actualidad, las nuevas empresas (que también son las más grandes del mundo), se caracterizan por tener una estructura no solo un poco diferente, sino contraria. Hoy, las compañías trabajan por proyectos, no por departamentos, hay un líder por proyecto y la máxima no es la competencia, sino la colaboración. También utilizan algoritmos, saben que solo a través del análisis de datos pueden mejorar más rápido y mejor. No son jerarquías piramidales, sino organizaciones planas. Tienen la innovación en su ADN porque tienen muy claro que si no mejoran, morirán. Enlazado al anterior punto, no temen correr riesgos porque quien no los corre nunca podrá crear algo impresionante y valioso.

Finalmente, el punto más importante, enfocan toda su energía en mantener a sus clientes satisfechos y leales. Esto puede parecerte una obviedad, y sin embargo, aún hay empresas cuyos mayores esfuerzos están dirigidos exclusivamente a su productos o a las ventas. Además, debido al mundo hiperconectado en el que vivimos, enfocarte en el nuevo consumidor no es una tarea fácil ya que posee características muy particulares.

¿Cuáles son esas?

El nuevo consumidor es un individuo increíblemente más activo que no espera a que le llegue publicidad de un producto para comprarlo, sino que va y lo busca directamente por internet. Y una vez lo encuentra, compara precios y calidades. Observa con atención los comentarios de las personas que ya han comprado el producto y pondera si es buena decisión o no adquirirlo. Si decide que lo comprará, quiere que el proceso sea rápido y seguro, ¡ah!… y lo quiere en el momento en la puerta de su casa.

Hoy, el nuevo consumidor no tiene tiempo. Hacerlo esperar es pedirle que se vaya. Y cuidado si la empresa comete algún error, pues este no tardará ni un segundo en escribir una dura crítica en sus redes sociales. La experiencia de compra es la clave. El proceso de adquisición a través del contenido que le interesa es fundamental. Quiere que le enseñes aquello que aún no sabe que quiere.

Con todo y lo que te cuento, aún nos falta mucho que conocer del comportamiento de este nuevo perfil. Pero lo que sí se sabe es una cosa: ha llegado para quedarse.

Conclusión

Ahora conoces las principales tecnologías disruptivas que cambiarán nuestras vidas en un par de años. Es casi como si tuvieras una pequeña premisa de cómo lucirá el futuro.

¿Qué te parece el tsunami?

A primera vista puede parecerte una gran ola peligrosa que traerá consigo incertidumbre y cambios a marchas forzadas. Pero no tiene porqué ser así. Lo cierto es que los grandes cambios como los que se vienen pueden ser la solución a muchos de los problemas de la Humanidad, como el acceso universal al agua, la educación, las enfermedades y el hambre.

El mensaje con el que espero que te quedes debe ser esperanzador, pero también apremiante. El futuro ya está aquí y hay que ser conscientes de que debemos aceptar esta nueva realidad para responder de la mejor manera cuando nos impacte. Solo así seremos capaces de surfear la gran ola que se avecina.

Fin del resumen

Biografía del autor

Ángel Bonet Codina

Ángel Bonet Codina es experto en innovación y en estrategias de marketing y ventas con más de veinticinco años de experiencia. Ha sido consultor de empresas familiares, startups y multinacionales. Actualmente es Chief Sales & Marketing Officer en Minsaint, compañía de consultoría tecnológica.

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