Las ruedas mágicas de la creatividad
Resumen del libro

Las ruedas mágicas de la creatividad

por Carlos Rebate y Alicia Fernández del Viso

Un método para encontrar respuestas creativas a cualquier pregunta que te plantees

Introducción

 

La creatividad constituye, muy posiblemente, la única ventaja competitiva perdurable que tenemos las personas. En el contexto actual de las empresas, cada vez se valora más a aquellos profesionales con capacidad de adaptarse a los cambios y de gestionar la incertidumbre como un factor de oportunidad, con mente abierta y aportando nuevas ideas. Se puede aprender a ser creativo. Y en este libro se proporcionan herramientas prácticas y útiles para interiorizar e integrar el pensamiento creativo en nuestra forma de pensar.
El sistema de ruedas concéntricas es la base de una metodología orientada a desarrollar la creatividad. Cada rueda —estilos de pensamiento, sentidos, técnicas y estereotipos— sirve de estímulo en la búsqueda de ideas originales. Para guiar la búsqueda de respuestas creativas a un determinado problema se proponen diferentes métodos de interrogación: racionales y emocionales. Los métodos racionales se aplican realizando preguntas de manera consciente, utilizando diferentes estilos de pensamiento, técnicas y estereotipos. Los métodos emocionales trabajan con la estimulación de los sentidos.
Los métodos de búsqueda de ideas propuestos están vertebrados a través de métodos sistemáticos y conscientes. Sistemáticos, porque exploran un mapa de posibilidades y enfoques cognitivos, y conscientes, porque usan la parte racional del cerebro como palanca para producir ideas creativas. Al girar las ruedas se combinan métodos de interrogación y técnicas de transformación para ayudarnos a abrir espacios y saltar a lugares diferentes de nuestra imaginación.
En las siguientes líneas describiremos los principales elementos de este sistema de ruedas concéntricas: la misión creativa, los estilos de pensamiento, los sentidos, las técnicas de transformación, los estereotipos y la combinación de todos los elementos anteriores. Este libro puede que sea el principio de algo nuevo. De ti depende. Es solo una hoja de ruta, un mapa en el que el territorio eres tú mismo. No hay límites. Tú eliges los “lugares” y las reglas que van a dirigir el cambio. El sistema de ruedas concéntricas que te proponemos es únicamente un posible punto de partida.

 


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Misión creativa

La MISIÓN creativa es el núcleo de esta metodología. Se trata de la incógnita que se ha de despejar, el problema que hay que resolver, aquello que queremos ver con nuevos ojos. Y todo comienza con la formulación de una pregunta, encargada de desencadenar el proceso de búsqueda creativa. Encuentra tu pregunta y habrás resuelto ¡el 50 % del problema! No es fácil, pero, una vez que conocemos la naturaleza del problema, se puede decir que tenemos el 50 % del trabajo hecho.
Si ya tenemos la pregunta, ¿por dónde comenzaremos para resolver el problema? Muy sencillo, enviando la pregunta a nuestro subconsciente, que es como dejar un “MENSAJE en una botella” dirigido a nosotros mismos. El mensaje tiene como objetivo poner a nuestro subconsciente a trabajar en la resolución del problema, creando un hilo inconsciente de pensamiento que buscará la solución para nosotros. El sistema de ruedas concéntricas persigue precisamente esa función: servirnos de guía para “recuperar la respuesta” a la pregunta que hemos depositado en nuestro subconsciente. Esta transformación creativa nos ayudará a poder ver, sentir e imaginar nuevas posibilidades. Para ello, lanzando nuestro mensaje en forma de pregunta trabajaremos en dos niveles: consciente (eligiendo nuestros pensamientos) y subconsciente.
Somos lo que pensamos. Todo lo que piensas tiene más influencia y poder sobre ti mismo del que te imaginas. Con lo que piensas construyes tu percepción del mundo y de ti mismo. Si piensas que no tienes imaginación, jamás la tendrás. Si piensas que tienes mucha imaginación, la tendrás y serás capaz de concebir nuevas ideas. En ambos casos eres la misma persona, pero cambia tu percepción de ti mismo. Piensa cómo quieres ser y así serás. Tu cerebro te creerá y actuará en consecuencia. En tu cabeza, todo lo que piensas de manera recurrente se hace cada vez más grande y, sin embargo, todo lo que no piensas se hace cada vez más pequeño, hasta que termina por desaparecer. Sentirte creativo, o alimentar pensamientos creativos, te ayudará a serlo.
Imagina que tu cerebro es una playa y cada pensamiento, un castillo de arena. Con el paso del tiempo la marea irá deshaciendo los castillos y, si no los reconstruyes de nuevo, terminarán por desaparecer como si nunca hubieran existido. En tu playa mental puedes elegir qué castillos quieres que permanezcan y cuáles no. Los pensamientos a los que recurras con más frecuencia serán los más importantes y prioritarios, y el resto acabarán desapareciendo como si nunca hubieran existido.
Escoge pensar cómo quieres ser y con el tiempo conseguirás ser tal como te piensas. Está en tu mano elegir los castillos que quieres tener en tu playa, elegir de manera proactiva lo que piensas y que eso te ayude a conseguir la playa que quieres, a convertirte en lo que quieras ser. Tú eliges: cultivar una mente que elige los pensamientos que la gobiernan o permanecer pasivo y dejar que el azar decida por ti. James Allen afirma que “el hombre es abofeteado por las circunstancias mientras se piensa a sí mismo como un ser creado por las condiciones exteriores, pero cuando se da cuenta que es un poder creativo y que puede manejar las tierras y semillas de su ser de las que nacen las circunstancias, se convierte en el dueño y señor de sí mismo”.
La pregunta ahora es esta: ¿cómo podemos conectar con nuestra mente subconsciente? ¡Basta con dejar un “mensaje en una botella”!, esto es, lanzar al subconsciente la pregunta a la que queremos dar respuesta. Para hacerlo tenemos que establecer una conexión con nuestro yo más profundo, pensando firmemente qué queremos conseguir y esperando pacientemente que nos llegue la respuesta. De ahí que lo comparemos con lanzar un mensaje al subconsciente en una botella.
La observación consciente es el catalizador que pone en marcha la actividad de la mente subconsciente. Los pensamientos que elegimos de manera consciente son aceptados por nuestra mente subconsciente, que adopta estos conceptos como válidos y se pone en marcha para buscar respuestas. ¿No es maravilloso saber que tu subconsciente va a creer todo lo que pienses? ¡Elige bien lo que le dices! Por tanto, elige el mensaje que quieres lanzar y deja que en algún lugar del océano de tu mente subconsciente emerja la respuesta. Los cinco sentidos pueden ayudarte a recuperarla. Más adelante te mostraremos cómo. ¡Ahora ya estamos listos para girar la primera rueda!

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Los estilos de pensamiento

¿Sabes que tienes un ESTILO de pensamiento “PREFERENTE”? ¿Y sabes que pensar en un estilo de pensamiento distinto de “tu estilo preferente” hace que tu cerebro… consuma más oxígeno? (¡Hasta 100 veces más!, lo que se traduce en cansancio, agotamiento y frustración). Por eso es tan importante que conozcas tu estilo de pensamiento preferente (¡cuánto antes!), y que escojas bien cuándo y para qué vas a operar en un estilo de pensamiento distinto del tuyo.
Katherine Benziger distingue entre cuatro estilos de pensamiento, que forman nuestra primera rueda, y que se corresponden con cuatro cuadrantes del cerebro.
  1. El Frontal Derecho (FD) destaca por su capacidad para crear e inventar, por su capacidad para analizar patrones. Es visual, espacial, no verbal, holístico, metafórico y se expresa a través de imágenes. Le aburre la rutina. Está centrado en el TODO.
  2. El Frontal Izquierdo (FI) sobresale en el análisis lógico y en la toma de decisiones. Lógico y matemático, destaca por su capacidad para analizar, definir objetivos y planificar la estrategia adecuada para cada situación. Está centrado en las PARTES.
  3. El Basal Izquierdo (BI) se distingue por su capacidad para repetir una acción de manera consistente y eficaz a lo largo del tiempo. Es ordenado y encuentra satisfacción en la rutina y el procedimiento. Está centrado en el mantenimiento del ORDEN.
  4. El Basal Derecho (BD) sobresale armonizando y conectando con las personas. Es espiritual y simbólico, y se mueve guiado por sus sentimientos. Está centrado en el mantenimiento de la ARMONÍA.
¿Te identificas con alguno de ellos? Los lóbulos frontales del cerebro son las regiones de la corteza encargadas de solucionar problemas abstractos, conceptos e ideas; el FI se centra en las PARTES y el FD, en el TODO; mientras que las convexidades posteriores, BI y BD, son las encargadas de la construcción y mantenimiento del ORDEN y la ARMONÍA.
Según Benziger, cada uno de nosotros tiene una predisposición natural por uno de estos cuatro estilos de pensamiento. Somos “nativos” en uno de estos estilos y, gracias a ello, nos resulta más sencillo operar y desarrollar competencias relacionadas con nuestro estilo “preferido” (o con un estilo adyacente). Consumimos menos energía, menos esfuerzo, cuando realizamos una tarea que se corresponde con nuestro estilo de pensamiento. Como decíamos antes… ¡nuestro cerebro consume menos oxígeno! Dicho de otro modo, cuando utilizamos nuestro estilo preferente… ¡fluimos!
En nuestra metodología, el estilo de pensamiento es el medio a través del que fluye el proceso creativo. Es el lenguaje que lo V-E-R-T-E-B-R-A. Si tu mente está acostumbrada a expresarse siguiendo un estilo de pensamiento, girar la rueda y cambiar a voluntad de estilo de pensamiento es como cambiar de idioma (“vertebrar” el pensamiento de otra manera). Supone que tu mente descubra un nuevo espacio desde el cual expresarse.
Es T-O-T-A-L-M-E-N-T-E distinto que nuestro proceso creativo gire en torno al “todo”, las “partes”, el “orden” o la “armonía”, y que este proceso sea holístico, analítico, procedimental o espiritual. Para girar la primera rueda, trata de pensar en un problema de forma holística, a través de imágenes, visiones y metáforas. Plantéatelo ahora de forma analítica, en qué partes se podría dividir, en cómo deberían ser analizadas y en qué estrategias tendrían que ser definidas. Piensa ahora en procedimientos-políticas-rutinas para implementar una solución efectiva. Y, por último, piensa en… ¿qué sentimientos, qué emociones provocaría en las personas involucradas? Cualquiera de estos cuatro enfoques podría dirigir nuestra imaginación en un sentido u otro.
En definitiva, el estilo de pensamiento nos servirá como hilo conductor para vertebrar nuestro proceso creativo, donde cada combinación abrirá un espacio diferente, que se verá MULTIPLICADO al girar-combinar el resto de las ruedas. Piensa en ello y como inspiración prueba con estas dos herramientas para dirigir el pensamiento: el poder de la metáfora (FD) y el poder de las “estructuras” para sostener el pensamiento (FI).
A través de la metáfora se crea una imagen mental (o lugar en la memoria) que es fácil de recordar y que sustantiviza un concepto complejo, lo hace corpóreo y le da una identidad definida. Si además acompañamos la metáfora de una imagen visual, entonces el “efecto memoria” se verá multiplicado. Prueba a usar esta estrategia para crear tus propias metáforas. Elige el objeto o la idea que quieres describir. Piensa en qué quieres comunicar/transmitir sobre ese objeto o idea. Encuentra otro objeto o idea que dé a entender claramente lo que quieres comunicar.
Igual que necesitamos ESPACIO para que la creatividad emerja, necesitamos ESTRUCTURA para que… ¡el pensamiento se sostenga!, y entre estos pensamientos están los creativos. Gracias a la estructura, el pensamiento abstracto encuentra sus límites. Y los límites, al igual que las metáforas cuyo poder mencionábamos antes, también desempeñan un papel en el ejercicio de la creatividad. Las estructuras, más allá de mutilar o limitar nuestro pensamiento, sirven de ayuda para aterrizar ideas y crear “lugares en la memoria”; son fáciles de recordar y combinar para la creación de nuevos espacios.
¡La estructura importa! ¿Quieres un ejemplo? Piensa en los árboles de decisión. Los árboles de decisión son una buena herramienta para desplegar las diferentes alternativas que existen frente a un problema. Para explorar el árbol basta con seguir una o varias hipótesis. ¿Más ejemplos? Piensa en los diagramas que se utilizan en análisis estratégico: análisis de la cadena de valor, PESTEL, DAFO, Matriz de Ansoff, Diamante de Porter, Matriz de BCG, Matriz de McKinsey, Matriz de ADL, Cinco fuerzas de Porter… Todos cumplen esta función: SOSTENER EL PENSAMIENTO, que se materializa en un gráfico/diagrama/matriz con las ideas que queremos expresar y que pone en tierra firme.
La mayoría de las herramientas anteriores son representaciones gráficas de conceptos, formas de organizar las ideas a través de cuadrantes o matrices que facilitan que aquello que imaginamos o intuimos quede recogido de forma visual en un diagrama sencillo y claro. El propio gráfico nos ayuda a pensar de manera estructurada y a organizar nuestras ideas.

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Los sentidos

Una manera de estimular nuestra mente y crear nuevos espacios es hacerlo a través de los SENTIDOS. Por este motivo la siguiente rueda la forman los cinco sentidos: vista, oído, gusto, olfato y tacto. Aunque a menudo se nos olvida, “conocemos” el mundo con el cuerpo.
Aunque parezca una afirmación trivial… ¡vivimos en un mundo de percepciones que no está separado de nosotros! ¡No vivimos fuera del mundo! Somos parte del mundo y vivimos con sus mismas reglas. Si entendemos esto descubriremos una continuidad íntima entre el “yo” y el “mundo”. Una continuidad ACCESIBLE a través de nuestros sentidos. Los sentidos son la llave que nos permite conectar con nuestro yo creativo escondido tras la niebla. Pero ¿cómo podemos perfeccionar-purificar nuestros sentidos? Es fácil: tratando de RE-CONECTAR con ellos.
Si el estilo de pensamiento vertebra el proceso creativo, los sentidos son el canal de comunicación que nos permite conectar con nosotros mismos. Reforzar y establecer esta conexión a través de los sentidos servirá para desbloquear nuestra mente y crear el estado de gracia adecuado para que las nuevas ideas puedan F-L-U-I-R.
Aquí veremos algunos ejemplos: pensar con las manos, viajar en el tiempo con ayuda del olfato, conectar con nuestras emociones a través de la música, visualizar conceptos a través de metáforas visuales, o generar una explosión creativa a través del gusto.
¿Crees posible pensar con las manos? Parece difícil, pero no lo es. ¿El objetivo? Conseguir que el subconsciente AFLORE. Lego ideó una metodología, denominada Lego Serious Play (LSP), para desarrollar la creatividad y la innovación estratégica de una manera vivencial. Esta metodología se basa en explorar la profunda conexión que existe entre nuestra mente y nuestras manos. Se trata de construir cosas empleando las manos de manera activa a través del juego, y de dejar que nuestra mente (subconsciente) se exprese con libertad, de manera que se plasme en aquello que se construye todo lo que se piensa y se siente.
Te sorprendería lo que puedes llegar a conocer de alguien (incluso de uno mismo) en tan solo 15 minutos jugando con las inofensivas piezas de colores. Vas a descubrir muchas más cosas de las que descubrirías siguiendo “cauces ordinarios”. Ahora tienes acceso privilegiado a las imágenes que han aflorado desde el subconsciente a través de las manos y que te dan una visión desnuda y directa de la realidad. Te animamos a que pruebes y utilices las construcciones como canal con el que acceder a tu subconsciente.
Otra forma de “pensar con las manos” es utilizarlas como mecanismo de concentración, de modo que tu “consciente” quede “fijado” a tus manos y deje E S P A C I O para que el subconsciente fluya hacia la superficie. Hay muchas maneras de conseguirlo. Una de ellas, que además te ayudará a “disociar” tus hemisferios y a estimular tu psicomotricidad, es hacer juegos malabares con pelotas. Hay muchas presentaciones sobre creatividad e innovación que utilizan a alguien haciendo malabares con pelotas, ¿te has preguntado alguna vez por qué? Porque hacer malabares invita al lado derecho de tu cerebro (allí donde reside tu creatividad) a funcionar. Lego y malabares son una manera de recuperar el juego como parte de tu vida y, de este modo, despertar tu frontal derecho.
De manera inesperada, un perfume que nos es familiar, una fragancia que reconocemos, nos transporta en el tiempo al instante en el que experimentamos esa sensación, quizá hace ya muchos años, en otro lugar, en otro tiempo… ¡Es una experiencia mágica! Cuando viajas en el tiempo hay algo que cambia durante un instante. Se abre un túnel. En ese instante, uno, en cierta manera y aunque suene extraño, es aquella persona, aquel niño, y puede pensar como él, PENSAR DESDE ALLÍ. Si decidimos tomar este túnel y “viajar en el tiempo” con cierta regularidad, ayudados del olfato, del gusto (reviviendo sabores olvidados), del oído (recordando sonidos, canciones del pasado), del tacto o de la vista (a través de fotos o imágenes del pasado), podremos afrontar los problemas/desafíos/retos de HOY con la perspectiva de ayer, de anteayer, y obtener un nuevo punto de vista desde el que contemplar la realidad.
La imaginación tiene que ver no solo con la facilidad para formar nuevas ideas, sino también con la facultad del alma para representar las imágenes de las cosas reales o ideales. Por lo tanto, el potencial transformador de la impresión de imágenes en la memoria sobre nuestra imaginación es enorme, así como su efecto en la mente subconsciente. La imagen nos sirve como lugar en la memoria, símbolo, metáfora, semilla para nuestro subconsciente o pilar para la construcción de nuevas ideas. Este sistema de ruedas concéntricas tiene mucho que ver con todo esto, con el poder que ejercen las imágenes, los símbolos y los diagramas sobre la imaginación y sobre la mente subconsciente.

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Técnicas de transformación

En esta tercera rueda, aplicar una técnica supone CONDUCIR el PENSAMIENTO de una manera determinada, para forzar que el pensamiento lateral actúe y abrir caminos y “combinaciones alternativas” a nuestro modo natural de pensar, ya que inventar es, en muchos casos, encontrar nuevas formas de combinar elementos ya conocidos. ¿Con qué objetivo? Ser capaces de VER en múltiples direcciones, de disparar nuestro pensamiento en una dirección y, de pronto, virar y propulsarlo en… ¡una dirección diferente!
Las técnicas que proponemos son muy simples y atómicas. Representan solo posibles direcciones de pensamiento que pueden utilizarse (a voluntad) de forma proactiva (no reactiva) y que, a su vez, son combinables entre sí. ¿Cuáles son estas DIRECCIONES? Son las siguientes: idealizar, eliminar, reducir, incrementar, crear, sustituir, combinar, adaptar, modificar, cambiar de utilidad, reorganizar, bisociar, romper suposiciones, establecer paralelismos, deconstruir, cuestionar y aplicar estereotipos. A continuación describiremos algunas de ellas.
Aplicar la técnica de la idealización es equivalente a ¡soñar despierto! Y soñar despierto es construir un concepto idealizado a partir de un concepto real, sin poner límite alguno a tu sueño. La idea es obtener una versión idealizada a fin de comparar sueño y realidad para identificar qué aspectos de la realidad se pueden mejorar. Aunque es poco común alcanzar un estado ideal, utilizar el estado ideal como objetivo a alcanzar es muy efectivo a la hora de reducir la inercia psicológica y nos ayuda a concentrarnos en las funciones deseadas que queremos alcanzar, en vez de concentrarnos en pequeñas mejoras incrementales. En el estado ideal, el problema… desaparece.
Otra técnica potente es la asociación de dos conceptos dispares y que a priori no tienen relación entre sí. Esta podría ser la técnica que se utilizó por ejemplo para “fusionar” la cámara de fotos y el teléfono móvil. Un método para obtener “curiosas parejas” es la bisociación, término acuñado por Arthur Koestler, que desarrolla, entre otros, el principio de asociación forzosa. Para obtener una asociación forzosa basta con utilizar la ecuación A + B = C, en la que A y B son dos conceptos existentes pero que nunca habían sido combinados. La gran ventaja que presenta el principio de asociación forzosa radica en el hecho de que pensar en esta asociación fuerza a nuestro cerebro a salirse del camino establecido y excita nuestra imaginación.
Romper suposiciones es una técnica que se puede utilizar cuando estamos bloqueados y no se nos ocurren cosas nuevas. La técnica consiste en identificar todo lo que obstaculiza el objetivo que queremos conseguir y preguntarse “¿Por qué no?” de manera sistemática. Al preguntarnos “¿Por qué no?” conseguimos un doble objetivo: identificamos los elementos que nos obstaculizan y empezamos a trabajar de manera subconsciente para resolver estos obstáculos. En muchas ocasiones nos bloqueamos porque nos basamos en suposiciones incorrectas o en suposiciones sobre condiciones que no existen. Si descubrimos cuáles son estas falsas suposiciones podemos encontrar nuevas soluciones.
Deconstruir es una forma de aplicar el “divide y vencerás”. Si te gustan los enfoques analíticos (hemisferio izquierdo), te será fácil aplicar esta técnica. Descompón el problema-escenario-situación en sus diferentes “atributos”. Una vez que tengas la lista de atributos, hazte la siguiente pregunta: ¿qué aporta este atributo? El objetivo es buscar el valor auténtico que tiene cada uno. A continuación prueba a modificar los atributos de algún modo (puedes aplicar el resto de las técnicas de esta rueda). La idea es conseguir que los atributos positivos incrementen su valor y los negativos lo disminuyan, o crear un nuevo valor, modificando los atributos enumerados.
Cuestionar es otra de las técnicas que se propone en esta rueda creativa para dirigir el pensamiento. Buscar respuestas nos obliga a pensar. A nuestra mente no le gusta dejar bucles abiertos, necesita completar las cosas y por eso, inevitablemente, cuando se plantea una pregunta… busca respuestas, aunque sean difíciles de encontrar, a fin de cerrar el bucle cognitivo. Las preguntas son resortes que ponen nuestra mente en funcionamiento, forzándola a pensar sobre cosas que antes desconocía o creía que no podían ser de otra manera.
¿Qué hizo el Circo del Sol para transformar el modelo de negocio del circo y convertirlo en uno de los negocios más rentables del mundo del entretenimiento? Se podría resumir en lo siguiente: eliminó las “estrellas” del circo para hacer desaparecer la dependencia de un artista en particular y así evitar la competencia con otros circos por los “artistas estrella”; eliminó los espectáculos con animales, las pistas múltiples y las concesiones de los pasillos; redujo la diversión, el humor (los payasos), el suspense y el peligro; incrementó el tamaño de la pista; creó un tema (p. ej. Alegría), un ambiente refinado (y caro), múltiples producciones (itinerantes) y una combinación de música y danza artística (un espectáculo glamuroso). Y, con todo ello… ¡inventó un NUEVO CIRCO!

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Los estereotipos

Un estereotipo es un modelo que se puede seguir, una dirección en la que orientar nuestra forma de pensar. Aplicar estereotipos nos ayuda a pensar de manera diferente de como hacemos habitualmente. Para usar un estereotipo solo hay que plantearse esta pregunta: ¿Qué haría si fuera x? = “pensar como si” o ¿cómo sería el concepto x si se pareciera al concepto y? = “hacer como si”.
“Pensar como si” consiste en pensar usando la filosofía de la persona que hemos elegido como estereotipo, el ESTEREOTIPO-PERSONA. Seguro que ya has utilizado esta técnica sin darte cuenta. Cuántas veces has pensado “en esta situación… actuaría de esta manera” o “si fuera… haría esto”. Si conocemos o intuimos qué reglas de pensamiento sigue la persona estereotipo solo tenemos que intentar ver el mundo con esa lente y así orientar de manera distinta nuestro pensamiento.
“Hacer como si” consiste en elegir un objetivo o un concepto y tratar de transformar aquello que queremos cambiar, modificar o mejorar, de manera que tenga las mismas características que el estereotipo elegido y que llamaremos ESTEREOTIPO-COSA. La idea es extrapolar las características del estereotipo-cosa en el objeto que queremos transformar.
También podríamos considerar estereotipos culturales para guiar el proceso creativo o para conocer las reglas que rigen la manera de pensar de los que nos rodean, por ejemplo: mentalidad anglosajona (global, analítica, orientada a resultados), mentalidad latina (global, intuitiva, empática), mentalidad asiática (cercana, concreta, conceptual), mentalidad germánica (analítica, ordenada, sistemática), etc. Existen otras muchas lentes que podemos usar; por ejemplo, pensando como un médico, como un niño de 5 años, como un superhéroe, como un astronauta, como un futbolista, como un payaso, como un científico, como un músico, como un político, como un profesor…
Si todavía no te convence la utilidad del uso de estereotipos, esto te puede interesar: la utilización de estereotipos como “imágenes arquetípicas” a las que recurrir es un recurso habitual en las escuelas de negocio. ¿Qué se persigue? Crear LUGARES en la MEMORIA a través del estudio de casos paradigmáticos. ¿Qué hizo la compañía X para lanzar sus productos en la geografía Y?, ¿cómo gestionó Z su proceso de internacionalización?, ¿qué modelo de operaciones permitió a W diferenciarse de la competencia?, etc. En definitiva, “lugares en la memoria” que puedan ser extrapolados a otras realidades y que sirvan para abrir nuevos espacios. Haz una lista de los estereotipos que te gusten y CONSTRUYE tu propia rueda con ellos. Cuando te quedes sin espacio, solo tienes que elegir uno o combinar varios para obtener resultados sorprendentes.

Girando las ruedas

Si te quedas sin espacio, deja una pregunta en tu subconsciente y gira las ruedas. Utilízalas para cambiar de estilo de pensamiento, para pensar con los cinco sentidos, para aplicar técnicas con las que ver cosas nuevas o para mirar la realidad a través del prisma de un estereotipo. La idea es que cada elemento en las ruedas se convierta en un LUGAR en la memoria, al que puedas recurrir de forma inmediata cuando te enfrentes a un nuevo problema y que te permita descubrir un nuevo ESPACIO. Con el sistema de ruedas concéntricas, inspirado en la magia renacentista, se consigue sistematizar la producción de ideas creativas y cambiar a voluntad, de manera consciente, la dirección de nuestro pensamiento. Veamos algún ejemplo:
Hace unos meses pusimos en marcha una estructura organizativa con la que gestionamos un grupo de unas 400 personas en nueve centros de trabajo. Esta estructura se explica de manera sencilla en dos imágenes. En ellas se recoge el “espíritu” de la nueva organización. Una imagen está dirigida al hemisferio derecho y otra, al hemisferio izquierdo del cerebro.
Para el hemisferio derecho hemos pintado la organización como un campo de fútbol, con una serie de jugadores (que no son otra cosa sino estereotipos que ilustran cada función organizativa) y flechas que indican los desmarques, los espacios y las circulaciones de balón (= automatismos de gestión). El objetivo es que cada jugador sepa cómo tiene que jugar (estereotipo), a quién tiene que marcar, dónde tiene que colocarse y qué tiene que hacer cuando recibe el balón (con quién triangular). En definitiva, que cada miembro de la organización sepa cuál es su papel y con quién debe relacionarse usando un símil futbolístico.
Para el hemisferio izquierdo hemos recogido en una única tabla (recuerda que ¡las estructuras ayudan a sostener el pensamiento!) las expectativas de crecimiento por centro a tres años, poniendo el foco en diferentes aspectos estratégicos. ¿El resultado? La organización se ha comunicado muy fácilmente, todo el mundo la entiende —está orientada a todos los estilos de pensamiento— y… ¡nos estamos divirtiendo muchísimo y creando circulaciones de balón nuevas!
Este sencillo ejemplo contiene un poco de todo lo que hemos visto hasta ahora. Veamos las técnicas utilizadas:
  • Comenzó con un “mensaje en la botella”. ¿Cómo comunicar una organización compleja de manera clara?
  • Pretende conectar con diferentes estilos de pensamiento. Imágenes que conectan con el hemisferio derecho (metáfora futbolística) y con el izquierdo (estructura, organización tabular de la información).
  • Es una organización profundamente visual (sentido predominante = visión).
  • Establece un paralelismo futbolístico fácil de entender, haciendo un uso extensivo del “lenguaje” que rodea el mundo del fútbol (adaptación): achicar espacios, ejercer presión, carrilero, desmarque, pretemporada…
  • Cada jugador es un estereotipo (un futbolista conocido) que ilustra lo que se espera de la persona que ejerce su rol en el campo.
  • Sustituye la típica estructura jerárquica (con cajas y dependencias) por una en la que el énfasis está en el trabajo en equipo y en la solidaridad del grupo.
  • Crea automatismos de gestión (p. ej. cuando a uno de los jugadores le va a llegar el balón, otro ya sabe hacia dónde tiene que desmarcarse para generar “capacidad”).
  • Combina responsabilidades geográficas con responsabilidades funcionales.
  • Reduce la posibilidad de “áreas estancas” de responsabilidad, ya que el grupo está conectado.
  • Incrementa la idea de la organización como “algo físico” y pone a todos los responsables en el mismo terreno de juego (la jerarquía se “aplana”).
  • Deconstruye las diferentes temáticas del dominio de la organización para generar especialización por centro/jugador.
  • Rompe con la suposición de que una estructura organizativa debe ser algo… serio.
Ahora te toca a ti. Ya estás listo para girar las ruedas y desplegar el universo en tu mente. Cómo hacerlo es sencillo, simplemente tienes que utilizar los caminos que la metodología te propone y combinar a tu antojo las ruedas. Empieza por formular la pregunta y recuerda la importancia de formularla bien. Si te ayuda, CONSTRUYE (físicamente, con cartulinas y recortes) tu propio sistema de ruedas concéntricas. Después siéntate frente a él, piensa en qué quieres resolver y… gira las ruedas…

Conclusión

El sistema de ruedas concéntricas articula un lenguaje con el que reformar tu imaginación de manera sistemática. La misión creativa es el fin. Los estilos de pensamiento, los cinco sentidos, las técnicas de transformación y los estereotipos son las herramientas para alcanzarlo. Si giras las ruedas encontrarás nuevas combinaciones que dirigirán tu pensamiento en diferentes direcciones.
Utiliza el subconsciente para conseguir lo que deseas. Los pensamientos que elegimos de manera consciente los acepta nuestra mente subconsciente, los adopta como válidos y se pone en marcha para buscar respuestas. Deposita tu mensaje en la botella y deja que en algún lugar del océano de tu mente subconsciente emerja la respuesta.
Descubre el estilo de pensamiento en el que fluyes y utiliza los otros tres para orientar tu pensamiento de manera diferente. Utiliza metáforas para crear conexiones entre conceptos complejos con imágenes sencillas y fáciles de recordar. Usa “estructuras” para vertebrar y sostener tu pensamiento.
Los cinco sentidos conectan directamente con la parte más creativa de tu mente: el subconsciente. Busca la inspiración a través del tacto, sonidos, aromas, imágenes, sabores… todo aquello que estimule tus sentidos. Relaja tu mente consciente y deja que el subconsciente aflore.
Las técnicas de transformación propuestas sirven para dirigir el pensamiento. Algunas de estas técnicas son idealizar, eliminar, reducir, incrementar, crear, sustituir, combinar, adaptar, modificar, cambiar de utilidad, reorganizar, bisociar, romper suposiciones, establecer paralelismos, deconstruir, cuestionar y aplicar estereotipos. Aplicar técnicas de transformación supone cambiar la dirección del pensamiento de manera sistemática.
Inspírate en imágenes arquetípicas de personas o cosas. Combina estereotipos y subconsciente para ver la realidad con otros ojos. Y crea lugares en la memoria con los que establecer nuevas conexiones.


Fin del resumen ejecutivo
Biografía de los autores
Carlos Rebate
Carlos Rebate es ingeniero en Informática, DEA en Filosofía, DEA en Inteligencia Artificial y PDD por IESE Business School. Combina su formación científica con la pasión por la filosofía oriental. Actualmente es responsable de operaciones en la red de Sw Labs de Indra. En paralelo, desarrolla de manera activa su labor como conferenciante en diferentes universidades y escuelas de negocio. Sus conferencias siempre destacan por su originalidad y carácter personal.
Alicia Fernández del Viso
Alicia Fernández del Viso es ingeniero técnico e ingeniero superior en Informática. En la actualidad es responsable de tecnologías accesibles en Indra, donde coordina cátedras universidad-empresa y lidera proyectos de investigación nacional e internacionalmente, lo que le ha permitido desarrollar su creatividad. Colabora como experta para la Comisión Europea.
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