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Resumen del libro

Los trucos de los ricos

Por: Juan Haro

92 trucos para multiplicar tu dinero, proteger tu patrimonio y reducir tus impuestos legalmente
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Introducción

Lamentablemente vivimos en una sociedad que, en muchos casos, ve el dinero como algo sucio, como un sinónimo de lujo. Lo cierto es que esta creencia limitante hará que el dinero no llegue a ti de forma abundante. En cambio, puedes verlo como un posibilitador.

Una de las misiones vitales más virtuosas que se puede tener es la de hacer del mundo un lugar mejor, no por reconocimiento o por realización personal, sino porque se cree firmemente en ello. Puedes lograr este cambio con dinero o sin dinero. La diferencia está en que, con dinero, la huella puede ser infinitamente más grande. Ese es el poder del dinero, posibilita la creación de asociaciones, ONG o cualquier otro proyecto que te imagines.

Ahora bien, quizás te estés preguntando: «¿Por qué necesito conocer estos trucos si no estoy particularmente interesado en hacerme rico?». Ahí van algunos datos: un 51 % de las empresas reconoce haber congelado los salarios e incluso un 23 % los ha bajado. Un 61,5 % de las firmas piensa que en 2020 no se logrará el nivel salarial previo a la crisis. El salario medio en España subió solo un 5,8 % desde el año 2000 al 2016. Todo esto lo tenemos que tener en cuenta con la constante inflación de los precios y la creciente presión fiscal.

La cruda realidad es que, hoy en día, todo el mundo quiere tu dinero. El sistema tiene unos intereses opuestos a los nuestros. A pesar de pagar nuestros impuestos, nuestro destino es trabajar incontables horas para luego acabar cobrando una pobre pensión que ni siquiera está garantizada.

 Además, estamos expuestos a los cambios que los políticos hagan en el sistema y, por ende, a perder nuestros ahorros de forma accidental o provocada. ¿Podemos evitar que la banca, hacienda o un acreedor nos quite de forma injusta nuestros ahorros o nuestra casa? ¿Qué pasos deberíamos dar para asegurar lo que es nuestro?

Después de tener un problema con la banca, Juan Haro tuvo que dedicar varios años a conocer cómo los ricos protegen su capital y su patrimonio. Después de ponerlo en práctica, hoy te lo muestra en este libro. A continuación, te presenta el resumen de los trucos de los ricos, noventa y dos trucos para multiplicar tu dinero, proteger tu patrimonio y reducir tus impuestos legalmente.

Mantente en el anonimato

Vivimos en la «era digital», en la cual la tecnología nos ha permitido alcanzar límites impensables hace solo unos pocos años. En la actualidad podemos conectarnos con el otro lado del mundo, acceder a infinitas cantidades de información o llegar a millones de personas al instante. Del mismo modo, somos más propensos a dejar nuestra información personal al alcance de otros. Los ricos saben que esa información puede volverse en su contra y, por lo tanto, miman su privacidad.

Cada año crecen las inspecciones, sanciones y regulaciones por parte del gobierno, Hacienda, Seguridad Social, etc. Lo quieren saber todo de ti porque, el que tiene la información, también tiene el control. La reducción de tu huella puede ayudarte con la exención de responsabilidades en el caso de que aparezcan problemas. Algunos muestran sus vacaciones en islas paradisíacas, mansiones y vehículos deportivos, buscando reconocimiento para inflar su ego. Otros, en cambio, prefieren ser más comedidos y permanecer en la sombra.

Si un bien es público y conocido por todos, será aún más apetecible para el sistema, pero si es difícil de encontrar, tendrás menos posibilidades de que te lo embarguen. Actuar en lugar de quejarte marcará la diferencia. En la vida tú escoges ser jugador o espectador. Los ricos saben cómo utilizar las leyes a su favor, los demás se ven atrapados por ellas. A continuación, te resumo algunas pautas que te ayudarán a mantenerte invisible.

Con el fin de mantener su anonimato, los ricos no ponen su nombre a sus activos ni sus propiedades. Los ricos saben que el sistema intentará quitarles su dinero y su patrimonio. Entendemos como activo a todo aquello que suma, lo que puedes vender: son tus derechos, acciones empresariales y el dinero que te deben. Todo aquello que tenga valor, aunque no se pueda tocar, si se puede intercambiar por dinero, es un activo.

Sin un nombre en el registro es difícil saber de quién es cada propiedad. Los ricos dirigen empresas, conducen coches y viven en casas que son propiedad de terceros. De este modo, a la hora de embargar, existen responsabilidades limitadas y más opciones para salir ileso.

Una opción que debes contemplar es adquirir empresas inactivas, y es que, si no compras todas las acciones, no aparecerás en el registro. Hay miles de sociedades de las cuales el 99 % de las acciones pertenecen a un empresario y el resto a sus padres. Además de todos los trámites legales que te ahorrarás al no tener que empezar la empresa desde cero, este truco te permitirá empezar a facturar por productos y servicios de inmediato.

Una fórmula alternativa sería adquirir acciones al portador. Este tipo de acciones, también conocidas como bearshares, son libremente transferibles y acreditan la participación en una sociedad. En las acciones nominativas o convencionales figura el nombre de su propietario. Por el contrario, en las acciones al portador no figura ningún nombre, reconociendo como propietario a cualquier persona que las tenga en su poder.

No se realizan trámites ni cambios de registro en las empresas. De una forma similar, también tenemos los proindivisos, una expresión jurídica que se refiere a cuando una persona comparte la titularidad con un tercero. Es un término equivalente a copropiedad o a comunidad de bienes.

Si ya tienes una casa registrada a tu nombre o al de algún familiar, puedes pasarla fácilmente al nombre de una sociedad. Tan solo debes adquirir una empresa inactiva, contactar con un notario y explicarle que deseas realizar una ampliación de capital. De este modo, la empresa pasaría a tener la titularidad del inmueble, siendo registrada en el registro mercantil como ampliación de capital. A continuación, inscribe en el registro de la propiedad dicho cambio de nombre y procede a pagar un 1 % de impuesto por este trámite, más el coste del notario y la inscripción registral.

No obstante, toda empresa necesita tener un administrador. La ley estipula que toda empresa constituida en España debe contar con un administrador, el cual represente a la sociedad ante terceros. Los ricos no suelen administrar sus empresas, pero sí toman las decisiones. En el caso de que haya problemas financieros en la empresa, el administrador es el principal responsable.

Siempre y cuando se tengan buenas intenciones, un administrador no tiene de qué preocuparse. Los ricos lo saben y por eso asignan a este cargo a personas de confianza. Son conscientes de que están asignando el control de sus empresas a terceros, de modo que utilizan contratos privados que no figuran en el registro mercantil para salvaguardarse. También es conveniente que el administrador firme una carta de cese sin fecha para que, de este modo, el rico se evite que gestionen su negocio a sus espaldas.

Por otro lado, también podemos ceder los derechos de explotación de nuestros bienes. Esto da mayor protección legal al alegar que la explotación del inmueble la gestiona otra sociedad. Además del anonimato, esto permite reducir impuestos, desgravar gastos y evitar un aumento de la renta. La empresa puede incluso pertenecerte. De hecho, este truco lo utilizan muchos futbolistas con sus derechos de imagen.

Protege tu patrimonio

Ya hemos visto algunas estrategias para mantenernos en el anonimato. Sin embargo, esto no es suficiente, debemos intentar no llamar la atención. Hacienda tiene ciertos mecanismos para detectar cuándo una empresa tiene un patrimonio menor a un mínimo preestablecido. Del mismo modo, si una sociedad empieza a registrar unos ingresos desmesurados, también saltan las alarmas.  Para evitar esta situación, la empresa debe aumentar su capital o reducirlo en la medida suficiente.

Por si fuera poco, los inspectores de hacienda van a comisión. Como te imaginarás, poco importa si las multas tienen base legal. Las sanciones van en función de los beneficios, por lo que, a mayor facturación, mayor multa. Por lo tanto, el truco está en no facturar mucho en una sola empresa. Si tienes un producto o servicio que empieza a disparar los números, te recomiendo adquirir otra empresa para facturar con ella. De esta forma, pagarás menos impuestos al tener menos beneficios y reducirás el riesgo de inspección.

No obstante, ten cuidado, estas sociedades satélites debe parecer que no están vinculadas, si no, pueden demandarte por realizar facturaciones cruzadas. No debes aparecer como dueño en el registro mercantil, como ya explicamos en el apartado anterior. De cara al público, estas empresas deben dar la imagen de que compiten entre sí. Esto también te permitirá tener mayor cuota de mercado, ya que, al ver que hay competencia, el adversario se sentirá intimidado.

En términos legales, el objeto social contiene todas las actividades que realiza una empresa. Aunque su redacción debe ser honesta y coherente para que sea aceptado en el registro, intenta que sea los más amplio posible. Esto te permitirá facturar más productos.

Por estos motivos, los ricos controlan empresas buenas y malas. Una empresa buena es aquella que queremos proteger y que exponemos mínimamente ante posibles sanciones o embargos. En la cara opuesta estaría una empresa mala, aquella creada para despistar. Estas empresas sirven como escudo ante multas, ya que, al no tener patrimonio, no te pueden embargar.

Como vimos en el apartado anterior, mediante la fórmula de ampliación de capital los inmuebles pueden ser traspasados a empresas. De este modo, el dueño no figuraría en el registro mercantil como propietario. Podemos incluso intercambiarlos por acciones en bolsa, pues muchas sociedades realizan ampliaciones de capital.

Estos inmuebles pueden ser utilizados para avalar préstamos. Si somos astutos con la tasación de nuestros inmuebles, podemos sacarles mucho partido a estos trucos. No podemos olvidar la fórmula de usuario vitalicio, la cual te garantiza el uso y disfrute de un inmueble mientras la persona asignada esté viva. Los bancos pueden quitarte la propiedad, pero no el derecho de usarla.

Otro consejo es hacer una clara distinción entre la marca y la empresa. La marca es tu imagen, tu nombre. La empresa emite las facturas. Si eres denunciado, embargado o sancionado irán contra la empresa, pero la marca no se verá afectada. Podrás seguir facturando mediante una sociedad diferente. De este modo puedes facturar desde distintas empresas a una misma marca. Si tienes un negocio cuyo nombre es similar a la marca, te invito a modificarlo en el Registro Mercantil.

También podrías considerar domiciliar tu empresa en un centro de negocios. Estos centros están a menudo vacíos y en lugares inaccesibles. En el caso de que llegue un inspector, no encontrará material que llevarse ni trabajadores. Si en tu caso tienes a más personas trabajando en un local, puedes utilizar dos empresas, un centro de negocios donde resguardar tu patrimonio y realizar las facturaciones, y otra en la que trabajen tus empleados, pero escaseen los bienes. Una ventaja añadida es que nadie sabrá quién trabaja o dirige la empresa, pues puede que haya cientos de sociedades conviviendo en un mismo centro.

Debemos hacer una mención especial a cómo utilizamos el dinero, dónde lo almacenamos y en qué formato. Hoy en día, la popularización de las tarjetas nos ha hecho vulnerables, fáciles de supervisar. Los ricos lo saben, y por eso prefieren utilizar otros métodos alternativos.

Uno de ellos es el dinero en efectivo. Aunque hoy en día parece anticuado, nos ofrece multitud de ventajas. Una de ellas es su disponibilidad inmediata, sin cuotas ni tasas. Es más difícil de supervisar y, además, en muchas ocasiones no es necesario justificar los ingresos bancarios. En España puedes tener hasta 10.000 euros en efectivo sin necesidad de declararlos. Lo mismo sucede con las cuentas bancarias, a no ser que sobrepases ese límite, no suelen saltar las alarmas.

No debemos olvidar mantener una parte de nuestro patrimonio en metálico, pues esto nos protegerá de posibles corralitos bancarios. Un corralito bancario sucede cuando, ante la inminente quiebra de un país, los bancos impiden a la gente sacar su dinero, quebrando el sistema financiero. Los bancos juegan con el riesgo de las inversiones a su favor. Por este motivo, en este tipo de condiciones económicas no pueden permitirse perder su dinero.

Aparte del dinero en efectivo, existen otras opciones que dificultan el seguimiento de nuestras operaciones. Un ejemplo son las tarjetas prepago, especialmente las anónimas y contratadas en el extranjero. En este tipo de tarjetas únicamente se incluye la numeración como identificación. Pueden ser recargadas en cajeros automáticos, ya que, al ser producidas fuera de nuestro país, son difíciles de localizar. De forma similar tendríamos las cuentas numeradas offshore, establecidas fuera de tu país.

Por otro lado, podrías tener cuentas bancarias como asociado. Puedes hacer ingresos, disposiciones de efectivo, realizar transferencias y firmar talones, pero no tienes derecho a cancelar cuentas u otros productos a menos que dispongas de un poder firmado. No obstante, al no ser el titular de la cuenta, no estás obligado a declarar las transacciones que hagas.

Con el auge del comercio digital, aparecen empresas como PayPal y Payeer. Este tipo de plataformas permiten que tu dinero no entre solamente por el banco, sino también por plataformas que están fuera de España. Esto es un inconveniente para el fisco, pues, de nuevo, las hace más difíciles de controlar. Payeer cuenta con una ventaja añadida, permitiéndote realizar transacciones irreversibles, invisibles para los demás.

Abrir cuentas bróker extranjeras también te permitirá camuflar más tu dinero. Los brókeres son los intermediarios en las operaciones en el mercado bursátil. El dinero que envíes a esta cuenta, normalmente destinado para operar en bolsa, va a la cuenta del bróker y a una subcuenta. Este dinero nos es accesible para el fisco, por lo que te da mucha seguridad y, por supuesto, el anonimato que siempre buscamos.

No podemos acabar esta sección sin mencionar las famosas criptomonedas. Las criptomonedas son divisas electrónicas que sirven para intercambiar bienes y servicios. No tienen un emisor central que regule la cantidad de cada divisa en circulación, el valor de estas monedas se estipula por la oferta y la demanda. Existen más de 1.600 tipos de divisas, siendo el bitcoin una de las más conocidas. Pueden ser utilizadas en cualquier parte del mundo y son muy seguras, ya que su complejo sistema de encriptación las hace imposibles de falsificar. Además, tiene un precio de salida al mercado muy bajo y las transacciones realizadas con este tipo de divisa son irreversibles.

Al contrario que el dinero tradicional, este no es creado, sino descubierto. Miles de personas compiten por «minar» criptomonedas. La minería de criptomonedas es la actividad computacional necesaria para procesar las transacciones que se llevan a cabo, por ejemplo, bitcoins por dólares. Los mineros obtienen las monedas como recompensa a la resolución de un problema matemático.

Una de las tecnologías utilizadas en este proceso es la blockchain. La tecnología blockchain consiste en una enorme base de datos en la que se van apuntando transacciones. Todas las gestiones son agrupadas en bloques, y para validarlas los mineros deben hallar una especie de clave informática llamada hash. Se trata de fórmulas matemáticas que sintetizan en muy poco espacio una gran cantidad de información.

Minimiza tus impuestos

¿Alguna vez te has preguntado por qué no se imparten asignaturas en los colegios que traten sobre los impuestos? Queremos pagar menos impuestos, pero el sistema quiere justo lo contrario. Por ese motivo, intentan que cuentes con la menor información posible. Una persona bien educada se ahorrará impuestos, ganará más dinero y trabajará menos.

 La fiscalidad está siempre presente en tu vida. Está presente cuando alquilas o compras una vivienda, pides un préstamo, compras productos o servicios, trabajas para ti o para terceros, recibes una herencia, compras algo o tienes ahorros en el banco. Recuerda esto, siempre tienes opción de pagar más o menos.

En muchos casos es mucho más sencillo de lo que crees. Pongamos que eres un técnico informático. Podrías decidir trabajar por cuenta ajena, pagar un 30 % de impuestos y llevarte unos 26.000 euros netos al año. O, en cambio, podrías facturar desde tu propia empresa y pagar solo un 20 %, ganando 2.600 euros anuales más.

Por esta razón, los ricos no se dan de alta como autónomos ni trabajan por cuenta ajena. Los autónomos, personas físicas y sociedades pagan hasta un 45 % porque deben pagar la seguridad social. En cambio, las sociedades y empresas tributan con el impuesto de sociedades, el cual oscila entre un 15 y un 25 %.

Si quieres tirar más del hilo, podrías adquirir incluso una empresa con deudas. De este modo, mientras se resuelven los procesos judiciales podrías facturar cantidades inferiores a la deuda y quitarte una gran cantidad de impuestos de encima, ya que las empresas en estas situaciones no están obligadas a cumplir la tributación habitual.

Como dice el refrán, hecha la ley, hecha la trampa. Los ricos conocen los vacíos legales, las actividades en las que hay una ausencia de reglamentación legislativa concreta. En España no estás obligado a declarar el dinero que lleves encima. Con tecnologías como Trezor y Ledger Nano, podrías tener un millón de euros en criptomonedas en tu bolsillo.

Algunas empresas reparten un porcentaje de sus beneficios como dividendos entre sus socios para, de este modo, incentivar la inversión. En lugar de tener una nómina alta, muchos ricos quieren dividendos que cobran con una factura que emite otra de sus sociedades para poder desgravarla como gasto.

Del mismo modo, muchos ricos cobran ingresos a través de préstamos que realizan a sociedades en las que participan. Los beneficios generados los reciben como préstamos privados realizados a la sociedad. Esto les permite una ventaja fiscal al cobrar los intereses.

Los ricos también desean cobrar con bienes o regalos. Joyas, vehículos, antigüedades, bitcoins, viajes…, todos estos regalos pueden ser facturados como gastos de empresa en sociedades propias para luego contribuir a ajustar el balance.

Otra alternativa de cobro sería mediante sociedades patrimoniales con la adquisición de locales, apartamentos y oficinas. Para que una sociedad patrimonial se ponga en marcha, se necesita que más del 50 % de su activo esté constituido por valores o no esté ligado a ninguna actividad económica.

En lugar de cobrar nómina, muchos famosos lo hacen mediante facturas por servicios prestados que emiten estas sociedades. Muchos ricos no presentan las cuentas anuales ante el registro mercantil al ser sociedades que teóricamente no tienen actividad empresarial.

Una vez hemos visto cómo y dónde facturar, además de alternativas a cobrar la tradicional nómina, podemos encontrar aún más fórmulas para minimizar tus impuestos. Por ejemplo, podríamos crear sociedades en paraísos fiscales, los cuales nos permitirían minimizar la tributación y salvaguardar tu identidad.

Por otro lado, tendríamos las sociedades no residentes. La sociedad no residente se constituye en países determinados y están exentas de pagar tributación en el país de creación, siempre y cuando los beneficios generados provengan de fuera. De este modo, si montas una sociedad no residente en Estados Unidos que obtiene sus beneficios en Francia, no tributarás en ninguno de los dos países.

De una forma similar, tendríamos los tax rulings. Los tax rulings son acuerdos entre países y empresas para el pago de menores impuestos debido a los beneficios que obtienen en un territorio. Dependiendo de la actividad de tu empresa y su facturación, puedes negociar el porcentaje del impuesto que pagarás por establecer tu negocio en dicho país.

Otro truco es el sándwich holandés. En este caso, una empresa multinacional no residente en Holanda estará prácticamente exenta de pagar impuestos en función del escenario o de su actividad. Una vez definida la actividad económica de la empresa se pacta con las autoridades holandesas la tasa impositiva que se pagará y se crea la empresa fantasma.

¿Eres un ávido inversor? En ese caso quizás te interese montar una SICAV. Las SICAV son sociedades que invierten su capital en activos financieros y se aprovechan de un régimen fiscal favorable, tributando sus beneficios al 1 % en vez de al 28 % como la mayoría de empresas.

Este tipo de empresas a menudo son criticadas por ser vistas como una herramienta legal para evadir impuestos. Amancio Ortega, dueño de Inditex, tiene dos sociedades de este tipo, Breixo y Soandres Activos, con más de 500 millones y 320 millones de euros en inversión.

¿Tienes acciones o te interesa invertir en sociedades extranjeras? Las ETVE o Entidades de Tenencia de Valores Extranjeros son aquellas sociedades que tienen una tributación especial por la tenencia de acciones en sociedades extranjeras y desarrollan inversiones internacionales sin tener que tributar por las rentas derivadas de las mismas.

Para que no paguen impuestos de ningún tipo, solo tienen que recibir sus beneficios de otras compañías ubicadas fuera de nuestras fronteras. Los propietarios de las ETVE no tienen la obligación de indicar el nombre de la compañía. El gigante de bebidas carbonatadas Pepsi controla filiales en Alemania, Portugal, Rusia, México y Luxemburgo desde su ETVE española.

Por último, puedes considerar crear una fundación. Las fundaciones deben perseguir fines de interés general, beneficiar a colectivos genéricos y aplicar su patrimonio y recursos al cumplimiento de sus fines sin ánimo de lucro. Tienen más prestigio que una sociedad mercantil por el carácter social que conllevan y son muy útiles para captar fondos públicos y privados, ya que tienen un buen marco fiscal.

Reciben ingresos como donativos y subvenciones con actividades sociales que les aportan beneficios. También pueden alquilar los inmuebles que poseen y las rentas que reciben sin tributar. Los patronos no cobran nómina, pero son libres de prestar servicios por los que sí ganan dinero. También son libres de contratar y pagar a su personal. De esta forma, pueden sacar el dinero mediante sueldos elevados, creando empresas ficticias a las que la fundación pague por servicios prestados.

Juega en equipo

Para alcanzar la maestría en un campo determinado se requiere de un nivel razonable de talento y habilidades, así como de alrededor de 10.000 horas de práctica deliberada. Los ricos son conscientes de la importancia de especializarse en uno o dos campos de conocimiento.

En cuanto a los campos que no dominan, deciden buscar a los mejores y subcontratarlos o unirse a ellos. Con un gran equipo es más fácil ganar el partido. Una vez más, usan el apalancamiento: en vez de invertir incontables horas en cursos sobre temas que no van a dominar, saben delegar en gente de confianza.

Los ricos son directores de orquesta. Dedican más tiempo a diseñar procesos, sistemas y estrategias que a ejecutar. Aquí radica la receta del éxito: no se trata de trabajar más, sino con mayor eficacia. Nos permite ahorrar tiempo que podemos dedicar a otras tareas. Una vez creada la visión, los procesos, sistemas y protocolos, toca nombrar al nuevo director de orquesta que supervisará la máquina de hacer dinero. Todo seguirá sin ti, ahora podrás dedicarte a otras empresas.

Por esta razón, los ricos contratan a expertos en inversiones. Para los ricos, cada euro simboliza un trabajador más. O hacemos que el dinero produzca constantemente o se convierte en un gasto. Los especialistas en inversiones logran rentabilidades diarias, semanales y anuales. Admiten las pérdidas y vuelven a invertir. Administran las ganancias para evitar caer en la bancarrota y saben diversificar. Los ricos no se dejan engatusar por asesores bancarios, buscan a través de sus contactos con el fin de ahorrarse comisiones absurdas, cláusulas incoherentes o simplemente gozar de mejores condiciones económicas.

Si te interesa adquirir inmuebles, considera hacerlo a través de contactos, ya que los inmuebles más rentables y las operaciones más golosas no se encuentran en Google. Utiliza tus contactos, mediante los cuales podrás descubrir la urgencia de una compraventa, y usa tu creatividad para ver una operación que otros no perciben.

Rentabiliza tus inversiones

Hasta ahora hemos visto que mantenerte en el anonimato, proteger tu patrimonio y jugar en equipo son claves fundamentales para prosperar en lo económico. No obstante, invertir y mantener nuestro dinero siempre activo es fundamental para conservar e incluso aumentar nuestro patrimonio. ¿Cómo podemos entonces rentabilizar nuestras inversiones?

Debemos empezar teniendo en cuenta el contexto, en nuestro caso, teniendo en cuenta los ciclos económicos. André Kostolany explicaba que los ciclos económicos se dividen en tres fases de subida y otras tres de bajada. La fase alcista o de subida empieza con un primer nivel a la salida de una crisis, con una economía que va cobrando fuerza. El segundo nivel nos habla de una situación en la que la sociedad invierte porque hay dinero que gastar y los bancos ofrecen ayudas. El tercer nivel supone el agotamiento, el momento en el que toca retirarse.

La economía está orquestada como una noria en la que los viajeros se endeudan, gastan e invierten. Los ricos saben que los ciclos económicos pueden utilizarse para pedir inversión y créditos, expandir sus empresas en tiempos de bonanza y cerrar negocios cuando llega la tormenta. Invierten en inmuebles y en bolsa en épocas de subida, venden y cierran posiciones cuando les conviene e incluso gastan fuera de su país.

Entre los indicadores que nos permiten saber en qué momento estamos se encontraría la situación de desempleo, el número de agencias inmobiliarias, la tendencia en cuanto a la venta de automóviles y viviendas, el dinero que presta la banca, la cantidad de negocios que abren o cierran y el número de grúas en las ciudades.

A continuación, tenemos una regla sagrada en el mundo de las inversiones, el dinero diversificado. Como dijo el inversor John Templeton: «El único inversor que no debería diversificar es aquel que acierta el ciento por ciento de las veces». Puedes gestionar tu dinero de dos formas: o lo concentras en pocas cestas de inversión o lo diversificas en cestas diferentes.

Una cesta de inversión es el lugar donde depositas tu dinero, ya sea para revalorizarlo o conseguir una rentabilidad, como es el caso de las acciones en bolsa, antigüedades, etc. Los ricos estudian todos los escenarios posibles.

Algunos ejemplos de opciones que los ricos usan para diversificar su patrimonio son los bienes inmuebles, dinero en efectivo y la compra e inversión de empresas o proyectos. Si tienes dinero diversificado podrás producir más y lograrás reducir el riesgo de perderlo. Nunca pongas todos los huevos en la misma cesta.

Otra característica de los ricos es la forma en la que manejan la deuda. Se nos ha educado para atribuir a la deuda una connotación negativa. Pero la realidad es que existen dos tipos de deuda: la buena es la que pagan otros, y la mala es la que pagas tú.

Tienes deuda buena cuando pides dinero al banco para comprarte un coche a nombre de la empresa. Las cuotas del préstamo son pagadas por los beneficios que genera tu empresa. Hablamos de lo mismo en el caso de que adquieras una vivienda y la cuota de alquiler de tus inquilinos cubra los costes.

La deuda mala es aquella que, por ejemplo, aparece cuando te compras un coche y debes poner el dinero de tu bolsillo. Los ricos piden muchos préstamos, pero no suelen hacerlo como personas físicas, sino como empresas con sus activos, al mismo tiempo que utilizan negocios rentables para cubrir la deuda mala. Por ejemplo, podrías alquilar el coche que te has comprado y utilizar ese dinero para pagar las cuotas del préstamo. Lo que no hacen es endeudarse al empezar una actividad porque no conocen el porvenir.

Una cuenta bancaria con comisión, un negocio que apenas da beneficio, unas acciones en bolsa que no hacen más que caer y no te dejan reinvertir. Juan Haro llama a todo este tipo de actividades no rentables «cocodrilos». Si algo no te aporta dinero, te lo está quitando, aunque sea sutilmente.

Podrías pasar incluso al siguiente nivel y comprar deuda tóxica a los bancos. Puede que suene mal, pero es más habitual de lo que crees. El mundo de la banca es un mercado en el que se compran y venden deudas. Los ricos pueden adquirir deudas incluso de personas que se compraron un coche o una casa a un precio muy reducido.

Cuando se trata de créditos hipotecarios, el banco puede vender dicha deuda para evitar la pérdida de tiempo y dinero que supondría iniciar un proceso de ejecución hipotecaria. En resumen: se adquiere el crédito hipotecario y se negocia con el dueño que incumple los pagos para intentar llegar a un acuerdo que esquive las consecuencias. Con poco dinero puedes acceder a inmuebles.

Pongamos un ejemplo: Luis pidió un crédito al banco al no poder hacer frente a los pagos de su hipoteca. Tres años después, el nuevo propietario de la deuda le comunica que por 23.000 euros puede deshacerse de la deuda, la cual era inicialmente de 50.000, y así no aparecer en la lista de morosos. Todo el mundo gana.

Existen empresas que se hacen con inmuebles llenos de deudas: tienen su propiedad, pero los ceden a cualquiera que desee hacer negocio. Imagina que te ceden la explotación de cinco apartamentos en Valencia por 24.000 euros durante tres años. Alquilando cada uno de ellos a 400 euros, al cabo de esos tres años obtendrás un beneficio de 72.000, y, por lo tanto, una rentabilidad del 200 %.

¿Qué ocurre cuando tienes 200 euros muertos en una cuenta bancaria? Que al cabo de un par de años tienes comisiones de mantenimiento y otros gastos asociados. Debes mover tu dinero para que no pierda su valor. Uno de los culpables de que tu dinero valga menos es la inflación. De manera simplificada, la inflación es el aumento generalizado y sostenido de los precios de bienes y servicios en un país durante un período de tiempo.

El dinero de hoy vale menos que el de ayer debido a que aquello que puedes comprar hoy es menos que lo que comprabas hace unos días con el mismo dinero. Si en el año 2010 ahorraste 1.000 euros, hoy en día equivaldrían a 1.109,54 euros, con una inflación media del 1,31 %. Es decir, para comprar lo mismo necesitarías 109,54 euros más. Puedes hacer inversiones activas, en las que accedes con tu capital y necesitas de tu conocimiento para rentabilizar la inversión. Por otro lado, están las inversiones pasivas, las que otros realizan por ti.

De la misma forma que uno no debe caer en invertir todo su dinero en un único activo, tampoco debemos renunciar a apoyarnos en otros. Los clubes de inversión son asociaciones de personas que depositan su dinero en un fondo común con el objetivo de lucrarse a partir de la compraventa de activos. Son procesos legales que cuentan con muchas formas de recuperar tu inversión. Te permiten proteger tu identidad, aprovecharte del conocimiento de otros, crear contactos y acceder a inversiones mayores y, por tanto, mayores rentabilidades.

Si estás metido de lleno en el mundo de las inversiones, podrías sopesar la utilización de robots de trading. Son softwares que ejecutan de manera automática una estrategia de trading para comprar y vender, evitando el trabajo que conlleva estudiar el mercado y ejecutar la compraventa. Una vez que se cumple el algoritmo programado, ejecutan la orden.

También existe el social trading, el cual consiste en imitar las operaciones bursátiles que realiza un experto, llevándose este una comisión. Sin embargo, estos robots necesitan una estrategia consistente, una buena gestión monetaria y supervisión. Por lo tanto, no son recomendables para principiantes.

De cara al futuro, los ricos no tienen planes de pensiones o los han rescatado. Un plan de pensiones es un producto financiero de ahorro en el cual se realizan aportaciones periódicas que permiten disponer de un capital con mayor rentabilidad que el inicial. Podemos obtener los beneficios de estos planes al jubilarnos, o en caso de incapacidad o fallecimiento del titular. Las gestoras invierten en renta variable o fija para conseguir una rentabilidad extra a los ahorros depositados. Por esta razón, no se garantiza una rentabilidad inicial.

A diferencia de los planes de pensiones, los planes de jubilación se pueden retirar en cualquier momento. No obstante, existen impuestos a la hora de retirar el dinero que dificultan la liquidez. A los ricos les gusta el control. ¿Qué sentido tiene abandonar un dinero que difícilmente volverá a nosotros en muchos años?

Como alternativa, los ricos hacen planes de inversión PIAS o Planes Individuales de Ahorro Sistemático. Muchos ricos pueden hacer ver que no tienen dinero en sus cuentas, pero lo que hacen es depositarlo en planes de inversión. Son lugares en los que destinar tus ahorros mensuales para generar un capital que te sirva como ayuda para tu jubilación o para proteger tu dinero.

Los ricos suelen decantarse por los ofrecidos por entidades aseguradoras, ya que los que ofrecen los bancos están más ligados a Hacienda y al Estado. Estos planes no son embargables y permiten nombrar como beneficiario a una empresa. Normalmente pueden ser rescatados totalmente o parcialmente a partir del primer año. Su rentabilidad se sitúa entre el 4 y el 12 %.

Por último, los herederos de los ricos no pagan impuestos. Nuestros herederos podrán recibir el patrimonio cuando fallezcamos después de pagar el impuesto de sucesiones, que oscila entre un 7,6 y un 34 %. Si aceptamos una herencia, heredamos todo del causante, tanto sus bienes como sus obligaciones en forma de deudas. Muchas familias no pueden pagar el impuesto de sucesiones y, en consecuencia, el trabajo de toda la vida de sus familiares pasa a manos del Estado.

En cambio, el patrimonio de los ricos pasa limpio a sus hijos. Esto podría darse en forma de acciones en una empresa, compañías que mediante ampliación de capital disponen de inmuebles que pueden usar en usufructo. También se pueden crear sociedades patrimoniales para evitar el personal, las nóminas y la actividad.

Crea negocios rentables

Una vez invertimos de manera rentable, podemos llegar al siguiente nivel: crear negocios que aporten valor a las personas. No obstante, a nadie se le escapa que este tipo de inversiones siempre conllevan cierto riesgo. ¿Cómo podemos entonces crear negocios rentables?

Hoy en día está muy de moda lanzarse a emprender solicitando un crédito o utilizando los ahorros personales. Los ricos, en cambio, utilizan el capital de terceros en vez del propio. Los ricos se apalancan en otras empresas del mismo sector al comenzar. Como socio podrías crear un departamento, una división o una línea de productos o servicios en una empresa viva que pone los recursos. A cambio, tú aportas el trabajo, la idea, los contactos y el producto o servicio. Si sale bien, todos ganan. Si sale mal, el daño no es profundo, pues se trata de una empresa con una estructura creada con anterioridad.

No solo eso, necesitas ser eficiente. Debes crear negocios de alta rentabilidad y mínimos gastos, aquellos cuyo margen coste-beneficio supere el 50 %. Para ello deberás buscar nichos de mercado de baja competencia en sectores en crecimiento. Tendrás pocos o nulos gastos al empezar para así poder testear el producto y minimizar el riesgo. Deberás huir de la guerra de precios para así no depender de la competencia.

¿Cómo vender tu idea de negocio con tan pocos recursos de inicio? Los ricos empiezan por el final. Tucker fue un famoso constructor de coches que se enfrentó a grandes firmas de automóviles como Ford y General Motors. Publicó bocetos de coches en una revista sin tener fábrica ni empresa ni empleados. Su sorpresa fue mayúscula cuando empezó a recibir pedidos. Esto es un ejercicio de humildad en el que se comprueba si lo que se ha diseñado tiene aceptación en el mercado. Por esta razón los ricos no tienen apego a los negocios. Si al mercado no le interesa su idea, pasan a ejecutar otra.

Crear una tienda online también tiene sus posibles ventajas fiscales. Por ejemplo, podrías crear una empresa en Inglaterra sin tener que pagar la cuota de autónomo, pudiendo vender a clientes de todo el mundo. No obstante, debes controlar dónde contratas los servidores y compras el dominio, pues podrían exigirte pagar impuestos en tu país.

Después de empezar con gastos mínimos, si más adelante se requiere de algún tipo de crédito, los ricos se apalancan en la banca. En muchos casos, los ricos invierten sin un solo euro mediante pagos aplazados, y cuando deciden dar el paso de comprar es porque el precio vale la pena.

Una vez creado el negocio, utilizan las opciones de compra y condiciones resolutorias. Los ricos no ponen dinero por adelantado. Primero te cobran a ti y luego te envían la compra, pagando a noventa días al proveedor, que es quien pone o cede la mercancía y el catálogo hasta que el cliente abona la compra. Los ricos no pagan hasta el mejor momento, buscan el aplazamiento de pagos. Podemos buscar excusas, como que necesitamos hablarlo con los socios e inversores, que necesitamos tasar el bien o incluso alegar que estamos pendientes de que nos aprueben la financiación.

Además, tienes la opción de sacarle el máximo partido a la sociedad. Puedes desgravar tu casa, alegando que es tu lugar de trabajo. También puedes añadir tu coche como gasto de empresa y pagar tus comidas con la tarjeta del trabajo. Los ricos viven a través de sociedades.

Conclusión

Si de verdad quieres prosperar, debes dejar de seguir al rebaño. No puedes permitirte ser uno más, debes ser parte de una minoría que busca llegar más lejos y diferenciarse en un mundo que intenta convertirnos en parte de la masa. El camino no será fácil.

Para lograrlo deberás dejar tu ego atrás y empezar a valorar más la privacidad y el anonimato. Deberás dirigir empresas en la sombra, siendo consejero delegado o un pequeño accionista. Deberás estudiar con cautela los números y las tendencias micro y macroeconómicas para saber cómo actuar en cada momento.

Debes huir del sistema educativo establecido y buscar una educación basada en la riqueza social, económica y financiera. Deja de ver las noticias, pues gran parte de la información está manipulada. Escucha al mercado y no temas al fracaso. Selecciona bien a tus amistades, partners y socios. Vive la vida, pero nunca dejes de aprender y experimentar.

Crea negocios que solucionen problemas a la gente. La inteligencia y el conocimiento te permitirán ser libre para poder destinar tu tiempo a cosas que te resulten más interesantes. En definitiva, piensa que el dinero mide a cuántas personas estás ayudando, es un fiel reflejo de la cantidad de valor que estás aportando.

Fin del resumen

Biografía del autor

Juan Haro

Juan Haro Ordóñez es empresario, conferenciante y experto en liderazgo, ventas, negociación, dirección de equipos, motivación, creación de nuevos negocios e inversión y finanzas.

Es fundador y director ejecutivo de La Escuela de Inversión y cofundador de la empresa Traders International, Buscaliza, Go —Global Online— y People Training y desde 1992 ha impartido miles de conferencias y cursos a lo largo de toda la geografía española.

Compagina su labor como inversor en inmuebles desde el año 1996 con entrenamientos a medida para que la gente sepa cómo invertir.

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Ficha técnica

Editorial: Deusto

ISBN: 9788423430307

Temáticas: Consejos para emprendedores Audio Emprendimiento

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